Hasta tal punto la noticia conmociona que ayer, de camino a la cafetería, comentaba el error en el año de una privatización en un artículo periodístico con un amigo cuando, al llegar a un semáforo rojo, un viandante de mediana edad se metió en la conversación para darnos un discurso no solicitado sobre los sindicatos y el sistema de subsidios de la época.
La reacción de la normalmente discreta sociedad británica ha sido explosiva. Si Diana de Gales era la princesa del pueblo, Thatcher es su bruja.
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"La mujer que salvó al Reino Unido" |
Quizá la impresión mayoritaria en Escocia sea que la Dama de Hierro consiguió un país más rico, pero ese dinero se concentró en menos gente. Descuartizó la decadente economía industrial del Norte para favorecer al emergente sector financiero y de servicios del Sur. Robó de los pobres para aumentar la clase media acomodada, sumiendo a cientos de miles de familias en una desesperanza que durarían décadas.
Aunque algunos han protestado por la falta de clase y tacto que supone que figuras públicas insulten a una anciana que acaba de morir, son los menos.
Los moderados describen la pérdida como una nube que se ha levantado, la sombra de un pasado triste que cae -quizá mas que nunca- sobre el presente.
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"La mujer que dividió a una nación" |
Me ha costado entender la conmoción. Escocia hoy es una nación de tradición obrera, pero próspera. La ex-primer ministro fue elegida democráticamente tres veces. Llevaba décadas lejos de la vida pública. Pero, aunque la difunta consiguió amplias mayorías parlamentarias, fue en parte gracias a un sistema electoral que permite gobernar sin el voto de regiones enteras. Para estas regiones, que fueron las más castigadas, es como si un dictador hubiese fallecido. Finalmente, para los que sufrieron la era Thatcher en sus carnes, una imagen, una canción, una frase de aquellos tiempos son suficientes para devolverles el sentimiento de desazón, una desazón que harán lo posible por ahogar.
Se ha cerrado un capítulo en la Historia del Reino Unido. Esperemos que ayude a escribir más sabiamente los siguientes aunque, dada la explosión de sentimiento que estamos viviendo, es muy posible que la muerte de la bruja quede, como la de la princesa, en mero espectáculo.
Miércoles, mi opinión sobre la bruja de zapatos rojos que desmanteló la decadente industria norteña, no es muy buena. Favoreció a un puñado de gente, como bien mencionas. No sé tanto para decir si fue o no necesario.
ResponderEliminarLe salió bien lo de las Malvinas, aunque he leído sobre eso y te aseguro que le fue de un pelo. Más de lo que dice la historia. Las bajas fueron desastrosas y la salvó enfrentarse a un ejército inficaz de pies a cabeza. ¿Sabías que la guerra en el mar cambió por ese conficto? Todos se dieron cuenta del demoledor imapcto de los Exocet (misilies de fabricación francesa). Margaret presionó a Miterrand hasta que éste le transmitió los secretos de dicha arma.... Excesiva, sí. Todos la recordarán, también.
Saludos.
Yo tampoco tengo idea de si fue necesario o no. Eso sí, cambió el país, lo que le merece un sitio en la Historia.
EliminarDe la guerra de las Malvinas sé muy poco. Cuando alguien aquí intenta sacar el tema defendiendo la postura británica con argumentos históricos o geográficos siempre digo lo mismo: que eso es irrelevante. La realidad es que, si tomas una isla sin grandes riquezas al otro lado del océano, la única explicación que el país vecino va a encontrar es que la quieres como punto estratégico para maniobras militares o de inteligencia. Eso es hostil y es lógico que traiga consecuencias. El resto son adornos.
Siguiendo con las Malvinas, no sé si me pierdo algo, pero me choca que haya gente que justifique la reelección de Thatcher con la popularidad que le dio la guerra y no le parezca obsceno o preocupante. Quiero decir que no entiendo cómo un derramamiento de sangre puede impulsar a un ciudadano a votar por su causante.
Al fin y al cabo, el mal ya estaba hecho tiempo atrás. Su muerte no deja de ser una muerte más, a lamentar por los suyos, aunque parece que sean muchos, desde luego, los que se beneficiaron de sus decisiones. COn ella empezaaron las lluvias que trajeron estos lodos.
ResponderEliminarSaludos!
Es la muerte de un líder histórico y creo que es importante que se marque y se comente. Pero también fue polémica y divisoria, con lo que un poco de tacto por ambas partes no estaría mal.
EliminarDe Thatcher recuerdo las huelgas, las manifestaciones, la movilización callejera, y las Malvinas, el misil exocet, disparado a nosecuantos km de la nave enemiga, entrando en su casco. La verdad es que de ella solo tengo recuerdos de convulsión.
ResponderEliminarUn político debe tener su propio objetivo, desde luego, lo que pasa es que una nación tiene tanta gente, tan variada. Por ello, al final, los objetivos de un país entero son plurales, muy complejos. Un político flexible no hará oídos sordos a esto.
La pregunta del millón en este caso es ¿Se hubiese salvado el Reino Unido con un político más flexible? Creo que siempre quedará la duda de si había otra salida.
EliminarCuando suban su féretro a una barcaza y las grúas del Támesis se vayan inclinando a su paso entonces diré que fue un gran funeral, como el de Sir Winston!!!
ResponderEliminarSi, si, pero a ella le han dado una calle en Madrid y a Churchill no. Botella no lo ve tan "europeista".
EliminarSi liberar Europa y aguantar contra el coloso hitleriano en su mayor apogeo no es europeismo que venga botella y me lo diga. Churchill tiene un sitio en mi corazón (y en mi librería) que vale más que una calle en Madrid ;)
EliminarAquí el que no se consuela es porque no quiere... :-)
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