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13 junio 2021

Vuelve el futbol

Mañana es el GRAN día. La selección escocesa vuelve a una competición internacional tras décadas de no atreverse ni a soñar con ello.

La excitación es enorme, colosal, omnipresente. El campo de fútbol de mi vecindario va a quedar yermo de tanto peloteo. Las escuelas de las Highlands tienen permiso para interrumpir las lecciones y retransmitir el evento. Se ha pedido hasta que el día sea festivo.

A todo esto, a pesar de que se habla del tema hasta en los canales de música de la radio, he tenido que bucear en Internet para enterarme de los detalles. Que son veintitrés años desde la última vez, que el partido es de la Eurocopa, pospuesto desde el 2020 y que el contrincante es la República Checa. Si hay algo enternecedor en todo esto es que, para la "Tartan Army", todo esto es completamente irrelevante. Actúan como si, en lugar de una competición en la que es casi seguro que no duren, les hubiera tocado un viaje gratis a Disneylandia. Mejor, porque a Disneylandia se puede volver, para otra Eurocopa se da por hecho que habrá que esperar otro par de décadas, año más, año menos. 

Inicialmente me sorprendió que se permitiese que los niños en las escuelas de primaria vean el partido. ¿Y si su querido equipo pierde? Parece que da igual. Nunca ha sido tan sentido aquel tópico de "lo importante es participar". 


Nadie se lo monta como Irn Bru.




08 febrero 2018

Empiezan los Juegos de Invierno

Nunca me ha interesado el deporte de competición. La última vez que participé en un evento deportivo fue de traductora y la última vez que vi uno debió de ser Barcelona 92. Hoy espero impaciente al principio de los Juegos Olímpicos de Invierno. La culpa es mía, por haber parido, y de Javier Fernández.

Con cinco años llevé a Jueves a patinar sobre hielo por primera vez. No me soltó la mano, no dejó el bordillo, las pasó canutas. Pero nunca la vi tan triste como cuando se tuvo que sacar los patines. La siguiente vez aprendí y fuimos en el horario del club de patinaje artístico. Nos apuntamos juntas a las clases. Con el tiempo, la pista le ha dado seguridad, amistades y una medalla de oro.

Las competiciones deportivas se viven de una forma bastante irritante en estas tierras. Mientras que España es un país que se regodea en sus derrotas y miserias, el Reino Unido (y muy en especial, Inglaterra) mira al pasado y sólo ve victorias. Siempre es un ultraje cuando la selección inglesa pierde un mundial (y otro, y otro) de fútbol. Así, no aspiran a ninguna medalla en patinaje, pero hasta los medios más "neutrales" se llenan la boca con las que ganaron la pareja de Torvill y Dean hace más de veinte años, mientras animan a los medianamente decentes Coomes y Buckland. Aunque Javier Fernández quedó cuarto en las últimas olimpiadas, al hacerlo en una disciplina en la que los británicos no tienen nada que rascar (individual masculino), no existe.


Fernández con la rutina preferida de Jueves, por ser "técnicamente difícil, pero también divertida".

Pero Javier no es un atleta cualquiera y mi hija lo puede entender. La pista a la que va Jueves se reparte entre sesiones para los tres equipos de curling, tres de hockey, cuatro de patinaje sincronizado y las de patinaje artístico (junior y senior), así como las sesiones abiertas al público. El hielo se acondiciona de forma diferente para cada disciplina y eso cuesta tiempo y dinero. Por todo lo anterior, a Jueves sólo le quedan dos horas semanales para practicar. Además, el día en que tenga que pasarse a los patines profesionales tendremos que ir a la tienda especializada más cercana, que está a dos horas en coche sólo ida. Fernández empezó en una de las apenas ocho comunidades autónomas con pistas de hielo permanents (Madrid, cinco, la mitad que en Escocia con dos millones de habitants menos). Aunque ahora entrene en Canada, compartir podio con canadienses, rusos o japoneses con tan pocos medios (a saber cómo consiguió el tiempo de entrenamiento, los patines, los trajes, etc) demuestra un talento y un tesón descomunales.

En resumen. Estos Juegos Olímpicos no son sólo la oportunidad de estimular a mi hija viendo a los mejores en su deporte favorito, es una lección de cómo el tesón nos puede llevar a alcanzar lo imposible y de cómo la humildad o el orgullo de un país (o persona) no siempre se corresponde con su auténtica valía.


Este equipo no es especialmente conocido, ni practica una disciplina olímpica, pero son algunos de nuestros héroes locales.

12 enero 2018

Lo que importa es el sentimiento

Hace unos días vi una portada que me causó desazón. Las fotos de decenas de hombres con sus nombres, biografía profesional, denuncias y subsecuentes castigos.  Eran los acusados de la campaña #metoo, generada a partir del caso Weinstein, magnificada por Hollywood y elegida "Persona del año 2017" por la revista Time.

El lunes la campaña feminista alcanzó su climax con el discurso de Oprah Winfrey en los Globos de Oro. El relato de un sueño americano simple en lenguaje y contenidos y hecho para emocionar. Miles de americanos la aclaman como futura presidenta de su país.

San Jorge posando con el dragón, alias Oprah Winfrey con Harvey Weinstein.
Pero mi mente asocia estas portadas con la caza de brujas de McCarthy. Leyendo los perfiles se destapa que del amplio centenar de hombres acusados, apenas un manojo están siendo investigados por las autoridades. El resto han sido señalados, juzgados y condenados por la opinión pública por delitos inexistentes en el código penal. Porque hoy, si un desconocido, de repente, te regala flores, eso no es Impulso, es micromachismo y es un crimen, así en Instagram como en Twitter. 

Hemos llegado a un punto en que, si yo digo a un compañero de trabajo que le sienta muy bien una camisa, él sonríe y dice gracias pero, si es un hombre el que me lo dice a mi, tengo todo el derecho a sentirme intimidada y llamarle baboso patriarcal. Si una mujer se remanga la falda para conseguir favores de un hombre, es víctima de un abuso de poder. Si muestra una fortaleza excepcional plantando cara en público a la manada de hombres que han intentado humillarla, no puede ser una heroína admirable sino, de nuevo, víctima. El feminismo se está reduciendo al derecho (siempre) y obligación (a veces) de toda mujer a sentirse víctima de cualquier acción masculina.

Pero las mujeres que no se identifican con el papel de víctimas siguen existiendo. Un centenar de francesas de las artes y las letras, entre las que hay múltiples intelectuales feministas de renombre, han firmado un manifiesto que condena la violación sin que por ello menoscabe la defensa de "la libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual." El texto es radical, incluso incendiario. Peor todavía, es inteligente. Reivindica la capacidad de la mujer de usar el propio criterio, de juzgar cada situación de forma individual y de comprender que una conducta inapropiada o molesta no siempre tiene que tener intenciones malévolas. Termina con una frase que se puede extender a casi todo lo que se ve en la portada de los periódicos últimamente: "No se nos puede reducir únicamente a nuestro cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad que valoramos no está exenta de riesgos y responsabilidades".

Feminismo contra heteropatriarcado, nacionalismo contra secesionismo, fachas contra progres, "Brexiteers" contra "Remoaners"... Posiciones cada vez más enconadas, defendidas todas desde un papel a la vez de víctima ultrajada y paladín de la justicia. Con la "#almohadilla como arma, el anonimato como escudo y el linchamiento como estrategia, el objetivo no es el progreso, sino la aniquilación de la diferencia. El agravio es el nuevo traje de la opresión y nos encanta cómo le sienta.

El cineasta Dalton Trumbo testificando ante el Tribunal de Actividades Antiamericanas. Exactamente 70 años antes del movimiento #metoo.
Pues ¿Saben qué? #ConmigoNoCuenten.

08 junio 2017

Elecciones Generales en el Reino Unido

Si Tusk comparaba la política isleña con una película de Hitchcock, las elecciones me parecen como ver la carrera entre liebre y tortuga sin saber el final. Hoy, como no hay jornada de reflexión en el Reino Hundido, voy a hacer un resumen de mis notas sobre los principales partidos y sus manifiestos.

Partido Conservador
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El Partido Conservador es Theresa May y acólitos. May es, para la mayoría de escoceses, londinenses y población internacional lo mismo que para el resto de Europa: Racista, autoritaria, volátil, falsa... Trump con tacones. Para la Inglaterra profunda es una líder fuerte, de ideas claras y una verdadera patriota, osea... Trump con tacones. Abandera la ruptura completa con la UE, que será ampliamente compensada con tratados con países de la Commonwealth, EEUU, Arabia Saudí y China. Privatización gradual de Sanidad y servicios sociales para que la clase media no pague por la pereza de las bajas y que la alta no pague por nada. Mano dura y desprecio hacia los opositores de la unidad territorial. Discurso simple, belicoso y triunfalista.

Programa electoral
Intento ser objetiva, pero no puedo. Es nauseabundo. Hasta la estructura del panfleto recuerda a un texto religioso. Patrioterismo rimbombante que da por supuesto una realidad totalmente falsa para justificar la venta del país pieza por pieza.

Partido Laborista
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De nuevo, se compone de un solo hombre. Jeremy Corbyn tiene pinta de profesor jubilado y es más rojo que las amapolas. Su cercanía, sencillez e inusual izquierdismo en un país de naturaleza conservadora y belicosa la ha valido los epítetos de utópico y payaso, incluso desde su partido. Además ha sido duramente criticado por no oponerse al Brexit y ser ambiguo en el asunto escocés. Sin embargo, la marea está cambiando. Corbyn es la salida de quienes están hartos de divisiones. Los conservadores quieren romper con Europa, los Liberal Demócratas deshacer lo andado, Corbyn sugiere una vía intermedia -el Brexit blando- que, si no convencer del todo a nadie, al menos no aliena. De la misma forma, su federalismo alivia la tensión del debate escocés.

Programa electoral
Largo, muy largo. Ha sido descrito entre una lista de deseos irrealizables y una copia del del partido nacionalista escocés. Yo lo dividiría entre sugerencias de medidas aplicadas ya en Escocia, leyes calcadas de otros países europeos y medidas que ya existen en el Reino Unido. Me ha parecido de lo mejor que he visto (y tengo práctica, leo los españoles). A pesar de la reputación "radical" del líder, la mayoría de las medidas vienen de la mejor tradición socialdemócrata europea. En general, ha sido una grata sorpresa.

Liberal Demócratas
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El líder, Tim Farron, es un evangelista vegetariano padre de cuatro hijos, muy sonriente y con los ojos saltones de un beato pasado de avemarías. Los LibDem son el último reducto de los "remoaners", o aquellos que se resisten a aceptar la ruptura con Europa. La campaña gira en torno a conseguir un referéndum ratificatorio cuando finalicen las negociaciones con la UE, de modo que sea posible volver a ella.

Programa electoral
Como europea, quería que me gustase. Está bien escrito y estructurado, con párrafos diferenciados e inglés sencillo que permiten ver que, además de querer un referéndum al final de las negociaciones del Brexit, no tienen planes concretos sobre nada más. Es el que más se parece a los españoles en forma y -falta de- fondo.

Partido Nacionalista Escocés
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Fuera de Escocia, unos rompepatrias encabezados por una bruja embaucadora. En Escocia, el SNP es el partido que protege de los recortes en Sanidad y servicios públicos de los conservadores de Westminster mientras respeta la identidad europeista de la mayoría. Sturgeon es la madre de ademanes tranquilos que siempre sabe qué hacer. Acusan desgaste, pero nadie les hace sombra.

Programa electoral
El más corto (la mitad que los demás) y el más embrollado. Un revuelto de planes para el futuro, acciones del pasado, historias personales de parlamentarios y... vuelta a empezar porque, además, es repetitivo.


Pero poco importa todo esto. Temo que, igual que los votantes americanos no vieron la diferencia entre Trump y Clinton, en las distancias cortas los ingleses tampoco distinguen a May de Corbyn. La suerte está echada. En unas horas, sabremos la magnitud del desastre.

31 marzo 2017

Pero el Brexit a ti no te afecta

Ahora que Theresa May ha hecho oficial que no sólo los japoneses pueden ser kamikazes, toca descargar frustraciones.

En Glasgow
En los últimos meses, una de las frases que más me ha irritado ha sido la que da título a este artículo. La primera vez que perdí la paciencia contesté "No tanto como a ti cuando necesites un anestesista". La última fue ayer, con un persona mucho más amable a la que expliqué la situación algo mejor.

La impresión general en este país es que, si eres británico o trabajas aquí desde hace mucho, todo será "business as usual". Un poco más pobres, si acaso, pero nada más. A alguien como yo, con familia y un trabajo, la dejarán quedarse. Además, si llevo décadas en este país será porque estoy a gusto en él. Lo dicho, circulen, que aquí no hay nada que ver.

Estas afirmaciones son insultantes.

Para empezar, decir que a los europeos se nos "permitirá" quedarnos ya es de por sí ofensivo. Somos cientos de miles los que llevamos años cotizando, trabajando en trabajos que los nativos no quieren. No se nos tiene que "permitir" nada. Quienes está haciendo el favor somos nosotros.

Como tantos, me he quedado en el Reino Unido porque estaba a gusto, cierto, pero eso era gracias a una posición económica relajada, unas condiciones laborales buenas y una actitud de la sociedad abierta. Esto está en peligro.

En los próximos días espero ver un ligero remonte de la Libra, seguido por un despeñe inexorable hasta que los chinos vengan de compras. Esto afectará al punto número uno, la posición económica. Pero no sólo la mía. Demasiados médicos, enfermeros, farmacéuticos y radiógrafos que estaban aquí con contratos temporales o recién llegados se han ido o están a punto, a sabiendas de que su plan de ahorrar para luego volver no se materializará. Hace unos días descubrí que un colega con contrato fijo y salario de seis cifras no conseguido una hipoteca porque acaba de llegar de un país comunitario. Si se va, no será reemplazado, porque el saldo migratorio ya es negativo. Los médicos extranjeros superan el 50% en algunas plantillas y en los sitios en los que he trabajado los físicos de fuera somos 30-40%. Sin repuestos y sin un Amancio que nos eche un cable, sólo queda echar más horas de trabajo. Punto número dos -condiciones laborales buenas- al garete.

Guerra mediática: May firma la activación del Art.50 y Sturgeon pidiendo el referendum de independencia.
Queda la sociedad, un ente abstracto, cambiante, difícil de definir. Por un lado está el país del "Make Britain Great Again". El que ha llevado el balconing a las urnas. El de las clases medias con ínfulas de aristocracia aria y las clases bajas resentidas. La que cree en la BBC, The Times y The Sun. El de Theresa May. Por otro, el país de mil sangres que se siente europeo primero, británico después. Que no creen en la justicia del sistema de clases. La de los que leen The Guardian, NYT, El País, Le Monde... y no se tragan ninguno entero. La de quienes sienten vergüenza de un gobierno que llama "democracia" a traicionar el Acuerdo del Viernes Santo norirlandés, los compromisos del referéndum escocés y la voluntad de cuatro de cada cinco gibraltareños. La de Nicola Sturgeon.

No sé qué ocurrirá. Me siento como un preso que sabe que su vida depende del carcelero, pero paladea cada derrota que éste recibe a manos de los aliados. Si la tierra en la que vivo no gana la lucha contra el aislacionismo, si mi hija no puede crecer con los mismos derechos que yo, tendremos que hacer lo primero que aprende un expatriado a hacer: la maleta. Por otro lado, si Escocia se levanta, en lo que pueda, estaré con ellos. Aunque sea con una hipoteca al 15%. Porque mi familia, como tantos millones, no es británica, escocesa o española, es europea. Y a mucha honra.

25 febrero 2017

El desarrollo del cerebro: El mito de los tres primeros años

Si eres padre habrás notado una corriente que intenta arrastrarnos a todos en la misma dirección. Pregona la necesidad de la “estimulación precoz”. El juego de la criatura se divide en tipos escogidos y catalogados para promover distintas facetas de su desarrollo. Los niños de antes cogíamos un lápiz, los de ahora desarrollan su psicomotricidad fina. Antes un bebé se criaba, ahora se tunea.
Visto en la caja de una simple pizarra blanca

¿Cómo hemos caído en esta situación? Un factor es la manipulación de la ciencia por gente que saca ideas de contexto para crear falsas necesidades. Lo que podríamos llamar el efecto Punset. Por ejemplo, si dices que dejar a un bebé solo diez minutos lo agobia, la gente no hace mucho caso. Pero si afirmas que investigaciones en el campo de la resonancia magnética funcional han probado que abandonar a un bebé diez minutos provoca que se le disparen los niveles de cortisol –“la” hormona asociada a situaciones de estrés y angustia-, la próxima vez que vayan a mear llevan al niño con ellos… y compran tu libro.

Así, pocos padres no han sido adoctrinados en el mito de los tres primeros años. La leyenda esta basada en una realidad: nos paren con el cerebro sin terminar. Sólo la mitad de sus conexiones funcionan al nacer. El resto se establecen en los tres primeros años de vida. Dicho en el lenguaje que vende: la sinaptogenesis (el proceso por el que se establecen sinapsis, o conexiones entre neuronas) nunca volverá a ser tan intensa en un ser humano como en los tres primeros años de vida.


Por lo anterior se afirma que el primer trienio es el periodo en el que los niños aprenden de forma más fácil y eficiente, y en el que sus experiencias pueden acarrear cambios neurológicos irreversibles que marcarán su comportamiento y sus capacidades de porvida. Durante este tiempo, un ambiente estimulante ayuda a la creación de sinapsis, mientras que el abandono o los abusos impiden que se desarrollen. Todo lo que hacemos como padres cuenta. Un paso en falso y la cagaste. Para siempre.

Creación de sinapsis en los dos primeros años (Corel, 1975)
Pero, como toda leyenda, solo una parte se corresponde con la realidad. La creación de sinapsis no termina al empezar el colegio. Según la parte del sistema nervioso, continúa hasta entrada la veintena. Tampoco depende de los factores ambientales tanto como de los genéticos. Además, no se ha encontrado ninguna relación entre número de sinapsis cerebrales y actividad neuronal. Ni entre sinapsis activas e inteligencia. Ni siquiera entre inteligencia en los tres primeros años y en la edad adulta.

La aparición de conexiones entre neuronas es solo una pequeña parte de una historia más rica e interesante de lo que el mito pinta. El desarrollo del cerebro –o aprendizaje-, no es solo la creación de sinapsis. En realidad, es un proceso de creación, fortalecimiento y poda de estas conexiones. Cada parte del sistema nervioso tiene su propio ritmo de maduración, que además es diferente para cada individuo.

De hecho, esta semana se ha publicado un interesante artículo en el Lancet que estudia las vidas de 165 niños rumanos adoptados en el Reino Unido tras sobrevivir insalubridad, hambre y abandono extremos a edades entre 2 semanas y 43 meses en orfanatos durante el gobierno de Nicolae Ceaușescu. Se les evaluó los niveles de ciertos trastornos en el espectro autista, falta de atención, hiperactividad, problemas de conducta, emocionales, limitaciones intelectuales y capacidad de relacionarse y se les comparó con 52 niños británicos adoptados en su país.
Orfanato rumano, años 90

En general, los niños que pasaron menos de seis meses en estos centros estaban recuperados a los seis años. Entre los niños que sufrieron más de medio año institucionalizados, ansiedad y depresión resurgieron en la adolescencia, pero se recuperaron gradualmente de sus problemas cognitivos y llegaron a la edad adulta (22 a 25 años) con las mismas capacidades que los adoptados británicos. Más sorprendente es que uno de cada cinco niños en el grupo más castigado ya no presentaban ninguna secuela a los seis años. La resistencia de este último grupo se atribuye a factores genéticos y epigenéticos.

De cualquier manera, si el deterioro en el grupo más castigado remitió en la edad adulta, no tiene sentido decir que tras una edad la pérdida de flexibilidad del cerebro deriva en secuelas irreparables. Dicho con lenguaje molón, los resultados de esta investigación proporcionan pruebas sólidas de la neuroplasticidad a largo plazo en los seres humanos. Y hablando en plata, si crees que enzarzarse en debates como colecho/método Estivil, carrito/portabebés o teta/biberón es decisivo para el desarrollo de un niño, eres un ignorante.

08 septiembre 2016

¿Qué fue del Brexit?

Han pasado dos meses y medio después del referéndum sobre la salida del Reino Unido de Europa y lo único que pasa es que no pasa nada. ¿Qué está pasando? Pasen y vean.

Nada más saberse el recuento final, la primera ministra escocesa -Nicola Sturgeon- dio un discurso en el que decía (entre otras cosas) que Escocia voto mayoritariamente por quedarse. "Remain means remain". Al cabo de unos días, la nueva ministra británica -Theresa May- dio un discurso igualmente decidido y claro que terminó con un ya famoso "Brexit means Brexit". En aquel momento, la frase quedó muy bien. Hoy sabemos que fue una machada. La realidad es que nadie sabe qué demonios significa "Brexit".

El parlamento británico se ha metido en uno de los mayores embolados de su larga historia. Se estima que entre un 60% y un 85% de las leyes del Reino Unido vienen del parlamento europeo. Más de cuatro mil documentos que deben ser escritos de nuevo. Imagino que muchos tendrán que ser una copia exacta de los acordados en Bruselas pero ¿Cuales? Porque hay quien exige volver a debatir hasta el color del pasaporte. ¿Qué va a pasar con los documentos que necesitan ser alterados? Esta es la discusión que tiene empantanado el proceso. Pongamos como ejemplo los que son vistos como mayores escollos: los acuerdos de libre comercio y libre circulación de personas. La mayoría del Reino Unido quiere libre comercio, pero en cuestión migratoria pide una situación fronteriza semejante a una cuarentena. Un imposible.

Luego esta el problema escocés. Los escoceses quieren Europa. Su población autóctona envejecida necesita mano de obra europea para que las instituciones sigan funcionando. Según los términos del referéndum de independencia del 2014, un cambio significativo en el estado de la nación les da derecho a la repetición del sufragio. O hay libre circulación de personas, o cogen el andante.

Por otro lado, pocas veces en la historia moderna ha tenido un gabinete ministerial tanto poder para cambiar un país, pero este no es el gabinete que fue elegido en las últimas elecciones, con lo que cualquier intento de reforma medianamente radical sería terriblemente impopular y podría desencadenar unas elecciones anticipadas. De hecho, si el principal partido en la oposición (los laboristas) no estuviese hecho unos zorros, seguramente ya se estarían desempolvando las urnas.

Simplificando, si se cierra el grifo a la inmigración, Inglaterra (menos Londres y otras ciudades grandes) se regocija, pero Escocia y -posiblemente- Irlanda del Norte y Gibraltar pueden forzar su secesión. Un desastre sin paliativos. Si todo sigue igual, el gobierno será visto como antidemocrático y penalizado duramente en las próximas elecciones. Otro desastre. Y dejo fuera otros tratados controvertidos como el programa de armas nucleares, los acuerdos de pesca, los derechos humanos...
Carta de los congresistas escoceses a los extranjeros de la UE en Escocia.
Una posible salida sería redactar un documento con las lineas maestras del "Brexit" según lo que quiere el gobierno y ponerlo a votación popular. Es decir, la repetición encubierta del referéndum. Pero esto tiene el peligro de que, si se rechaza, hay que cambiarlo otra vez y someterlo a votación otra vez, pudiendo entrar en un bucle infinito. Algunos políticos lo han llamado el "Neverendum", que viene a ser como una versión cara del limbo actual.

Así que en esas estamos, poniendo a insensatos como Boris Johnson a cuadrar círculos. Mientras, la prensa intenta evitar el descuajeringamiento del país pregonando delirios propagandísticos sobre una futura Gran Bretaña que será aun más grande en aislamiento.

En resumen, que dejéis ya de decirme cuánto queréis un presidente en España, que aquí tuvimos uno con mayoría absoluta y la lió parada.

26 agosto 2016

El burkini en Niza

Cuando vi la noticia de la mujer forzada a quitarse el burkini en una playa de Niza no presté mucha atención. Es una de esas situaciones en las que ninguna opción es buena. Después leí dos opiniones, ambas expresadas con convicción, lucidez, vehemencia y conclusiones opuestas. Envidiosa de su claridad, seguí rosmando.

Ordenemos pensamientos... Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en la palabra "burkini" es su parecido con esto:

Lo segundo, esto otro:

No ayuda.

Leí una entrevista con su diseñadora. En ella, la palabra "modestia" es la más repetida. Según la empresaria, la prenda "simboliza el ocio y la felicidad y la diversión y la forma física y la salud ¿y ahora están exigiendo las mujeres salir de la playa y volver a sus cocinas?". Describe así la experiencia de estrenar el prototipo:

"Fue mi primera vez nadando en público y fue absolutamente maravilloso. Tengo el recuerdo tan fresco. Sentí libertad, me sentí empoderada, me sentí como si la piscina me perteneciese. Caminé hasta el final de aquella piscina con la cabeza alta."

Pero, diez años después, admite como cierta felicidad vino de sentir las miradas del resto de los bañistas y, al hablar de sí misma, dice:

"¿Me considero feminista? Si, probablemente. Me gusta estar detrás de mi hombre, pero yo soy el motor y elijo serlo. Quiero que él se lleve todo el crédito, pero yo soy la triunfadora escondida."


Es decir, no se tapa por modestia (la palabra implica un deseo de pasar desapercibida), sino por vergüenza, una vergüenza derivada de un sentimiento de inferioridad. La limitacion disfrazada de virtud.

Resumen: que para algunas mujeres árabes el traje podría representar un avance: la salida del siglo XVIII para entrar en el XIX. Pero el progreso parece tan superficial que no puedo decir si es progreso real o moda pasajera.

Breve historia del bañador femenino
Trataré entonces de entenderlo desde la perspectiva de las mujeres que lo llevan. En Europa, las árabes que conozco y se tapan lo hacen por coquetería. Cubrirse añade misterio y puede quitar muchos kilos. El burquini cumple la misma función y, además, atrae muchas más miradas que una supermodelo con el bikini más favorecedor del mercado. Sustituye un atractivo sexual que probablemente nunca existió por un aura palpable de originalidad.

Nada, que por más que le de vueltas no veo más que un trapo. Una moda arcaica como las fluorescencias de los años 80 o los calcetines de rombos.

Modelo escondiendo vello corporal, papada, michelines, celulitis y el irreprimible deseo de fecundar un óvulo.

Pero volviendo a a la noticia que abre este comentario. ¿Debieron forzar a la bañista a desnudarse? En este caso, dado lo sufrido en Niza, tomar el sol en ese atuendo me parece tan apropiado como aparecer en un funeral en bermudas. Quizá el asunto no deba enfocarse como un tema de higiene o moral tanto como de modales.

24 junio 2016

Brexit desde Escocia

Durante los últimos meses las televisiones británicas se han llenado de debates sobre las posibles consecuencias de una salida del Reino Unido de la Unión Europea, sin embargo, en Escocia los veíamos como un entretenimiento. Incluso cuando los sondeos daban empate a las dos opciones, vivíamos en una burbuja europeísta que confiaba en que al final reinaría la unidad.

Ayer por la tarde hice mi particular encuesta en el trabajo. No encontré indecisos y sólo una persona admitió votar por la salida de la UE. Pero Escocia apenas suma el 10% del electorado.

Esta mañana, antes de que me diese tiempo a desayunar, David Cameron ya había dimitido y Nicola Sturgeon (la presidenta del parlamento escocés) había hablado con el presidente europeo.

Cuando llegué al trabajo, el ambiente era cercano al pánico. Mi compañera respiraba aliviada porque compró euros para unas vacaciones la semana pasada. Los jefes temblaban contando mentalmente cuantos extranjeros tienen en plantilla. La secretaria que ayer practicaba español conmigo en preparación para retirarse a Andalucía guardaba silencio en ambos idiomas. El que votó por el Brexit está desaparecido y alguno que en el referendum sobre la independencia de Escocia apostó por la unión comentaba que, de haber una segunda oportunidad, cambiaría el voto.

Mi primer pensamiento fue que se encontraría alguna forma de declarar el resultado nulo, como se hizo en los setenta cuando en Escocia ganó la independencia.

Con el tiempo la incertidumbre se disipa. Mi idea de anulación no es válida. El tiempo para negociar los términos de la ruptura es de dos años. Nicola Sturgeon ya tiene cita en Estrasburgo. Entre todos se empezaron a recordar detalles de los debates.

Poco antes de comer, la presidenta de Escocia hace unas clarificadoras declaraciones de menos de diez minutos. Su primera frase es hacia los emigrantes europeos, aseverando que somos apreciados en su tierra. A continuación, comenta que ha empezado conversaciones con Juncker, Londres y los empresarios del país para que sepan que defenderá los intereses económicos y sociales de su electorado. En los próximos días se entrevistará, uno por uno, con los dirigentes de todos los países comunitarios para dejar claro que no queremos la separación y debatir sobre la mejor solución para Escocia. Reconoce los esfuerzos de David Cameron durante los últimos años recordando la dificultad de su labor. Finalmente, confirma que considera que los términos en los que se acordó la unión con el Reino Unido (válidos mientras no haya “un cambio significativo y tangible en las circunstancias en las que se produjo el voto”) quedan invalidados y espera una repetición del referendum antes de dos años.



Mi impresión de momento es que hay dos caminos: un acuerdo que deje al Reino en una situación parecida a la de Noruega o Islandia, o el acuerdo tácito entre las partes de empantanar la negociación del divorcio hasta que se pueda justificar la anulación de este resultado. Viendo que los términos de separación se tendrán que aprobar en Westminster (donde el partido nacionalista escocés tiene representación y más del 65% de los diputados se oponen al Brexit) y que una de las primeras llamadas de Sturgeon ha sido al europeísta alcalde de Londres (con amigos en el congreso), sospecho que esta será la estrategia.

17 junio 2016

Sinopsis literaria: Esta no es otra carta más.....

Ayer descubrí el panfleto "Esta no es otra carta más para pedir tu voto". Como va de una expatriada treintañera en el Reino Unido, la leí. Este es mi resumen.

Sus redactores dicen ser de un partido político adalid de los emigrantes. Seguramente hubiesen preferido una historia real, pero el colectivo expatriado apenas sobrepasamos los dos millones de personas, así que no encontraron a nadie. Los autores creen haber compensado esta dificultad creando un personaje basado en una investigación exhaustiva que, visto lo visto, debió consistir en mazarse a capítulos de Marco.

Es una obra confusa. El título dice que no es una carta para pedir el voto, pero es una carta para pedir el voto. Además la historia se pone en boca de una tal Esperanza, que cuenta que el texto es para sus "papá y mamá", pero lo manda a media España.

La protagonista cuenta que hizo Biología Molecular. Eso es como Biología, pero con apellido, que suena más moderna. Además así no la asocias con Anita Obregón ni te recuerda que hace ya décadas que los que buscan trabajo con eso las pasan más canutas que Spiderman en un descampado.

¡Sñiff!
Esperanza tiene treinta años y dice pertenecer a la "generación más preparada de España", pero ha tenido una vida muy dura. Emocionada explica que desde pequeña supo lo que era la ansiedad separacional, ya que lloraba cuando se acababa Espinete y papá y mama, en lugar de no volvérselo a poner, reincidían. Cinco días a la semana a moco tendido, que menos mal que Barrio Sésamo acabó en 1987 y el suplicio le duró menos que los pañales. En serio. Para ella aquello fue tan doloroso, que lo cuenta dos veces. Pero la tragedia no termina ahí. Desde Londres, la mujer suspira tanto por los papás y las sobremesas, como sus contemporáneos mentalmente adultos por formar una familia o pagar las letras del coche. Claro que podría ser peor, podría extrañar el reguetón.

Aunque no elabora, sospecho que la pobre llora tanto la separación de sus padres porque a ellos también les falta un hervor. Por la edad de la chica, sus padres han de rondar los cincuenta años. Sin embargo, según relata emocionada, cuando vivían todos juntos, "papá" contaba "batallitas" y "mamá" le recomendaba que "no aflojase". Esto huele a demencia temprana e incontinencia. Corrobora mi teoria que a la muchacha le da ternura que dos personas de una generación curtida en tecnologías por el mando a distancia de un VHS aprendan a usar Skype y Facebook. Además, toda la familia siente como logros emocionantes cosas como esperar a que Franco muriese de viejo o meter una papeleta en una urna. Lo dicho, una vida forjada en la adversidad.

La carta termina con un poético y evocador "Hace 30 años y 8 meses me pusisteis de nombre Esperanza". Faltó decir "porque Lotería hubiese quedado raro y con estos genes otra cosa no nos salva".

De esta lectura he sacado dos conclusiones. Una, que el horizonte de mi vergüenza ajena aún se podía estirar más. La otra, que voy a solicitar el premio Chuck Norris para los que nos fuimos en los noventa y sobrevivimos hablando con la parentela con cartas a boli o desde una cabina.

Si amplias para leerla es bajo tu propio riesgo.

30 mayo 2016

Historia del voto emigrante

Elecciones. Otra vez. Calvario para el votante exterior. Otra vez. Llevamos así años, pero parece que a los medios les suena a nuevo.

Me acuerdo del día en que todo cambió. Era el verano del 2005. La radio anunciaba que el recuento de los votos en el exterior había decidido que Manuel Fraga no volvería a ser el presidente de la Xunta de Galicia. Parece algo intrascendente pero, por entonces, cada vez que había elecciones, los panfletos electorales se dirigían a mí como si fuese un jubilado que se fue a hacer las Américas en los cincuenta y cuya única preocupación es que sus hijos pudiesen retornar a la Madre Patria. Un conservador de pura cepa. El resultado gallego mostró que el perfil del emigrante medio ya no se podía corresponder con lo que se creía hasta entonces. El pánico cundió.

Dos años después, mi derecho a votar empieza a perder popularidad a pasos agigantados. La ley de memoria histórica, que daba la nacionalidad española (y derecho a voto) a nietos de emigrantes fue empleada por los medios para propagar la idea de que los expatriados éramos unos desarraigados que votábamos sin saber. También se nos veía como aventureros de Españoles en el Mundo que nadaban en privilegios o tramposos empeñados en votar hasta después de muertos.

Al año siguiente llego la debacle económica y el comienzo de la hemorragia migratoria. El colectivo emigrante es cada vez mas grande, heterogeneo e impredecible, con gente de todas las clases sociales marchandose en todas direcciones. El voto exterior se convertía en una caja negra de cada vez mayor tamaño. En el 2010, el Bloque Nacionalista Gallego aprovecha una reforma electoral para intentar quitar el voto a los emigrantes. Principio y desenlace fueron comentados ya en este blog. El resumen: IU y Coalición Canaria señalaron la inconstitucionalidad del apaño y sólo perdimos el voto en las municipales. Pero se nos complicó el ejercicio electoral lo más posible con el sistema de voto rogado.
Esquema de Marea Granate para rogar el voto.

Pero, si el número de emigrantes dobla el de hace una década, si cada vez es más costoso ganar nuestro voto ¿Por que ahora los partidos dicen que quieren arreglar la deliberada chapuza? Además de por la lucha sin cuartel que lleva a cabo la Marea Granate (el principal colectivo de expatriados españoles), por el mismo motivo por el que dicen que, desde el ama de casa en Estonia al celador en Estocolmo, pasando por el investigador de Ciudad de Méjico o la empresaria de Camberra, ellos tienen un cómodo paquete de medidas para que todos los dos millones de expatriados volvamos a "casa". Porque, como se ve en el anuncio de campaña que pongo más abajo (en esto nada importa el partido político que lo firma), no buscan nuestro voto, sino uno más manipulable. Buscan el de las familias de quienes nos fuimos. Los líderes políticos desean que nuestros padres, hermanos, primos vean sus caras y piensen "mira que chico más majo, que quiere que vuelva mi niño". Por lo que veo, de momento, esta gran mentira también funciona.

12 marzo 2016

Vivendo en congreso

Don Mariano es un padre tradicional, distante, amigo de sus amigos y poco o nada dado a preocuparse de las andanzas de los demás miembros de la familia.

Sancha es la madre. Se casó muy joven, sin saber muy bien lo que hacía. Sueña con los años perdidos, cuando los obreros aún le lanzaban piropos, cuando las responsabilidades no la ataban. A veces el papel de matriarca le queda grande, pero tiene fe y cree que, con paciencia, tesón y sonrisas, la familia seguirá unida. Aunque Don Mariano es el que corta el bacalao, es tan distante que todos la consideran como la verdadera cabeza. Se siente sola, pero lo intenta compensar pasando todo el tiempo que puede hablando con sus hijos y conociendo a gente fuera de casa.

Sancha tiene dos hijos. El pequeño, Pablito, es muy listo. Su pujante adolescencia lo envuelve en constantes cambios de humor y hace que se rebele ferozmente contra todo lo que sus padres representan. Cree que no le entienden, los ve débiles y no ve la hora de zafarse de ellos. Los odia, porque sabe que son los que mandan. Sancha cree que podría llegar muy lejos si se aplicase. Ve en él la juventud que ella hubiese disfrutado si la realidad de la madurez, con sus hipotecas, obligaciones con parientes europeos, etc no la aferraran a un gris presente. Así, aguanta el chaparrón a la espera de que al pequeño se le pase la edad del pavo.

El hijo mayor, Albert, es el único que ayuda a Sancha a aliviar su soledad. Un chico respetuoso, educado, formal y aplicado. De los que cuando le preguntaban de niño a quien quería más, si a papá o a mamá, siempre contestaba "a los dos igual". Hace lo que puede por que todos se lleven bien entre ellos, lo que multiplica el rencor y los celos que su hermano siente hacia él. Como cualquier hijo, sueña con vivir su propia vida, lejos de sus padres, pero es consciente de su edad y acepta que el momento de volar aún no ha llegado.

Como buena familia española, viene con abuelos. Bueno, abuelos maternos, la familia de Mariano hace tiempo que se fue. La abuela Carmena, tiene especial debilidad por Pablito. Su rebeldía le recuerda su juventud y la de Sancha, así que le consiente todo y hasta le da algún aguinaldo para sus vicios. Intenta interceder por él pero, como cualquier abuela, no puede evitar mimarlo. El abuelo Villarejo es otra cosa. Es más adusto, más directo y no duda en censurar las faltas de Pablo, como si la autoridad que hace tiempo perdió con los hijos alguna vez hubiese existido con los nietos.

18 enero 2016

Merkel no lleva rastas

El espectáculo de la semana pasada en el Congreso no me interesa demasiado. Cada uno ha hecho lo que les han votado para hacer. Lo que me preocupa es en lo que ha degenerado la innegable necesidad de renovación.

Durante décadas en España se ha votado alternando entre rojos y azules según quién diese menos asco. En estas elecciones todo cambió. Se han visto debates broncos, se han leído programas panfletarios y, finalmente, se votó entre rojos, azules, morados y naranjas según quién diese menos asco.

Lo que me preocupa de esta legislatura es que, cuando el polvo de la reyerta se disipe, vendrá el lodo de gobernar. PSOE, Ciudadanos, Podemos e IU son dirigidos por personas que hace dos años casi nadie conocía. Rivera y Sánchez estaban uno calentando banquillo regional y el otro de concejal suplente. Iglesias hubiese vendido a su abuela por un contrato de cuatro años como el que tienen ahora. Garzón es el listo, porque ha pisado el Congreso antes. El único líder de partido que tiene idea de lo que supone ostentar un cargo de responsabilidad es Rajoy, y ya vemos cómo se le da. Esto no es nueva política, es política hecha por novatos.
No es una especulación muy salvaje creer que, en el momento en que cualquiera de ellos tenga que hablar con Hollande, Cameron o Merkel, su primera reacción será correr al retrete más cercano.

Pero, a veces, lo que no consiguen los intereses políticos comunes se gana con empatía. Una charla en el descanso del cigarrillo o una situación análoga de los hijos puede abrir hueco en la agenda. Otro escollo. Hollande no juega a baloncesto. Cameron no viste de Alcampo. Merkel no lleva rastas.

Nuestros viejos políticos tienen más que merecido la repulsión e incomodo que el nuevo desembarco les causa, porque son sus actitudes las que han abierto las puertas del circo. Pero, si la mayoría de nosotros vota a disgusto, ya no se puede decir que tengamos los gobernantes que nos merecemos. Este rebaño llamado España hace mucho que necesita un pastor, pero aguanta con ajo, agua y perros ovejeros.

¿Cómo saldremos de esta? Mi predicción para el 2016 es que se nos va a hacer largo, caótico e impredecible. Ojala saquemos de esta experiencia las enseñanzas más apropiadas, sean cuales sean. Este año toca aprender.

29 junio 2015

¿Están locos estos griegos?

Los noticieros se desbordan con la situación griega. Leo y me ahogo en información que mana a raudales, pero que cambia de dirección constantemente. He intentado leer los medios tradicionales, esos que dicen que todo lo que venga de Bruselas es maná del cielo. No me entero de qué es lo que quiere Bruselas. Leo los independientes y el mismo analista describe las propuesta helena de formas distintas según el día. Tengo la sensación de estar intentando entender un divorcio donde la comunicación está tan rota que la historia parece diferente según el cónyuge que la relate.

Admiro la valentía del gobierno griego plantándose ante las grandes potencias. Pero no sé si es David frente a Goliat o Don Quijote contra los molinos.

Será que no entiendo de economía, pensé durante mucho tiempo. Pero, de repente ¡referéndum! Osea, que es una situación que todo el mundo en Grecia debería entender lo suficiente como para tener una opinión formada que, además, se contesta con un simple "sí" o "no". Es más, la cosa está tan clara, que la Unión Europea ya pedía que se votase "si" antes de que se supiese cual era la pregunta. Burra que soy. A todo esto ¿Cual es la pregunta? Pues aquí está:
No sé ni alfa de griego, pero tiene dos párrafos.

Según el traductor, lo de la imagen significa:

"¿Debe ser aceptado el plan que fue propuesto por la Comisión Europea, el banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo del 25-6-2015 y compuesta por dos partes que constituyen su propuesta unificada?
 El primer documento se titula 'Reforms to the Completion of the Current Program and Beyond' y el segundo, 'Preliminary Debt Sustainability Analysis'".

Dos párrafos y anexos en inglés. A lo mejor la respuesta es esta:

Por lo que veo, algunos griegos han interpretado que se les consulta sobre si quieren formar parte de la Unión Europea. Otros han intentado entender la pregunta. La opinión de una de estas últimas personas se resume así:

"No sé qué significa decir SI o qué significa decir NO. Si sale el SI ¿El gobierno va a dimitir y convocar nuevas elecciones?¿O firmará todo lo que les pongan delante y se lavarán las manos de lo que pase después?¿De cuanto dinero dispondríamos? Si votamos que NO ¿De dónde saldrá el dinero para pagar sueldos y pensiones?
Somos un país herido y dividido."

Lo unico que parece claro es que en la Europa del siglo XIX, Grecia es una nación a la deriva donde los viejos hacen cola para cobrar su pensión.

"Apoya a Grecia"
Me encantaría hacer esto pero ¿Qué significa?

07 junio 2015

La vacuna de la estupidez

Desde hace unos días los medios y las redes sociales se han volcado en el caso del niño de Olot que contrajo difteria por no estar vacunado.

La opinión es unánime: los padres son unos irresponsables. No seré yo quién lo discuta. Lo que no me gusta es usar este error como motivo de linchamiento.

Propaganda norteamericana, 1930.
No vacunar a tus hijos es estúpido. Hacerlo dentro de una comuna donde ni siquiera la inmunización de los demás niños protege al tuyo es rematar la faena con paseíllo y vuelta al ruedo. Pero las consecuencias se está pagando y la lección ha sido aprendida. ¿Hay peor castigo que ver a tu hijo sufrir por tus errores?

Mientras tanto, las redes se llenan de comentaristas que sugieren que el impresionante despliegue de medios para salvar al pequeño se cargue a cuenta de sus padres. Me pregunto ¿Cuántos de ellos lo dicen con un paquete de tabaco en el bolsillo? Si se fuma, la probabilidad de tener problemas de salud derivados es muchísimo más elevada que la que tenía este niño de padecer difteria. Problemas vasculares, cánceres de pulmón, cabeza, cuello, mama, infartos, trombosis... Las consecuencias de su adicción para el erario público también serán más elevadas. Y eso por un hábito que tiene algo menos de la mitad de la población. Después vienen los que no hacen suficiente ejercicio, los que comen mal, los que beben demasiado, los que alguna vez se hayan liado con desconocidos sin condón... En resumen, prácticamente toda España.

Se nos llena la boca con la importancia del sistema de salud universal y gratuito ¿Queremos eso o no? Si lo queremos, toca que nuestros impuestos se empleen en curar a todos, no sólo a los que cometen una estupidez poco original.

Entiendo a quien propaga información o expresa una opinión sobre el tema, sobre todo si le afecta directamente. Pero si queremos que se nos tome por compasivos o tolerantes con los que piensan diferente, toca no atacar a aquellos que cometen errores distintos de los nuestros, por muy obvios o incomprensibles que a nosotros nos parezcan. Sobre todo si, como en este caso, el error lo pagan en las carnes de la persona que más aman.

02 mayo 2015

El mundo de David Jiménez


Conocí a David Jiménez en los Encuentros Eleusinos en Kampot (Camboya), dirigidos por Fernando Sánchez Dragó y, el también escritor, Javier Redondo Jordán como organizador de los mismos. Fue su conferencia corta, sin malabarismos dialécticos, una exposición realista de los pueblos del sudeste asiático y de su trabajo de corresponsal en ellos. Las preguntas fueron  muchas y  las respuestas concisas e inteligentes, con justa posología de crudeza, humor y buen tino. Pero fue en la larga sobremesa de la cena cuando la personalidad y oficio del periodista se nos manifestaron más cercanos. El río Kam Chay  discurría casi a nuestros pies, haciéndonos llegar su tibia brisa para refresco de los cuerpos y quietud del ánimo. Y hablamos de Camboya, Birmania, Tailandia, Laos, China;  de costumbres, de regímenes y de libros… de sus libros, que yo no había leído. Y las palabras deambulaban entre la espuma de cerveza, la magia de la noche y la realidad en su desnudez. Inolvidable. Eran los primeros días del mes de enero de 2014.
 
     Seis meses más tarde, El Club de Lectura de la Vaquería de Violeta Dávila, en Madrid, me invita a una  de sus reuniones donde serán comentados los libros de David Jiménez y él estará presente. Para entonces yo ya los había leído. A la hora en punto mi dedo hacía sonar el timbre del chalé elegido para la charla y que desinteresadamente uno de los habituales a estos eventos había ofrecido (gracias Rafa). No tardó en llegar el corresponsal del diario El Mundo en Asia por más de 15 años… Sin aspavientos, natural, cortés y contento: unos días atrás le habían concedido una beca en la Universidad de Harvard que le obligaba a cambiar Asia por América durante un año. Ya el sol se acercaba a poniente cuando nos sentamos en la terraza a escucharle. Nos pormenorizó detalles de sus libros, acicates y trabas para escribirlos, esfuerzo realizado y esperanza de buen futuro. Comimos emparedados, bebimos vino y cerveza, comentamos, opinamos y preguntamos. No olvidamos hablar del porvenir del periodismo y de su ética. Casi cuatro horas más tarde nos despedíamos; deseándole feliz estancia en Boston y prometedor retorno a España. La ciudad dormía y yo sentía el regocijo de un día aprovechado, la satisfacción de haber conocido mejor a este hombre: su mesura, su decencia, su agudeza de bizarro reportero, y, sobre todo, su discreta humanidad.




Dentro de unos días se hará cargo de la dirección de uno de los periódicos más leídos en España y tal tarea en poco se parece a lo anteriormente realizado. No dudo de su valía, tesón, entusiasmo y capacidad de trabajo, pero el devenir periodístico está lleno de nubarrones amenazantes y vaticinios turbulentos… ¡Suerte, maestro!


26 abril 2015

Elecciones paralelas

El Jueves 7 de Mayo se celebrarán elecciones generales en el Reino Unido. Es curioso ver que dos países tan distintos como el Reino Unido y España parecen estar pasando por similares circunstancias.

El sistema electoral británico está diseñado para favorecer el bipartidismo pero, incluso aquí, parece que se acaba.

Hasta ahora, el panorama político estaba dominado por los partidos Conservador (actualmente en el poder) y Laborista (equivalente a nuestro PSOE). Para hacer bisagra teníamos a los Liberal Demócratas, que cambian de programa según sople el viento.

A finales de los 90, Tony Blair decidió que la ideología de izquierdas no ganaba elecciones y, como el PSOE en España, su partido (Labour) viró al centro.

Con la crisis económica, los británicos se dieron cuenta de que sus líderes ya no servían. Llegaron las reyertas.

El cambio de política de los laboristas los despojó de identidad propia y llevó a la familiar situación de elegir entre Guatemala y Guatepeor según quien diese menos asco. En este caldo de cultivo de apatía y abstención, adelantando por la derecha, llega el populismo de UKip.

UKip empezó con un discurso simple (salir de la UE) pero, según el voto del cabreo los hacía medrar, expandieron su ideario. Ahora su carismático líder promete según lo que cree que los más pobres quieren oír. “Trabajos británicos para ciudadanos británicos”, o reducir la entrada de inmigrantes y sus derechos, es la idea que ha calado. En las últimas elecciones europeas consiguieron 23 escaños.

Cuando ya nos habíamos hecho a la idea de un gobierno en coalición entre conservadores y UKip, hace unas semanas se descubre una nueva opción. En el debate electoral televisado arrasa la nueva líder de un partido local, la izquierdista Nicola Sturgeon, del SNP, o Partido Nacionalista Escocés. Las redes sociales arden con ingleses que preguntan si pueden votarle y las encuestas predicen un salto de seis escaños a cuarenta, incluso cincuenta.

A diferencia de UKip, el SNP tiene experiencia de gestión y un proyecto definido. Tras perder el referéndum sobre la independencia en Escocia, no quieren ruptura, sino reforma. Piden el cumplimiento de las promesas de los grandes partidos (promesas hasta ahora ignoradas) y abogan por un estado federal dentro de la UE. Si estos objetivos vuelven a obviarse, pedirán otro referéndum. Pero esto es sólo parte de su programa. Su aspiración más inmediata es el fin de la austeridad a través del pacto con los laboristas, a los que pretenden forzar a un regreso a sus raíces socialdemócratas.

Así que, en el Reino Unido como en España, parece que los gobiernos de mayoría absoluta se acaban. También que el electorado no quiere “tirar con todo”, simplemente nuevos gestores para sacarlos de una situación nueva como es la crisis que vivimos.

06 marzo 2015

¡Viva Podemos!

Nunca me he planteado votar a Podemos. Me parecen una copia de Izquierda Unida, pero con la cúpula más endogámica y sin experiencia de gestión. Eso no quita que me guste que existan.

Como fenómeno mediático, han centrado la atención en la extrema corrupción de una parte de la clase política española. Antes de que llegase Pablo Iglesias era imposible pensar que un alto cargo acabase entre rejas.

El caso Errejón hizo que se hablase de la endogamia de la universidad española como nunca antes.

La insistencia de los medios en diseccionar las medidas propuestas por el nuevo partido ha derivado en que el español medio ponga un interés en la gestión de nuestro país quizá nunca visto desde la Transición. En unos meses, hemos pasado de cambiar el voto del PP al PSOE en función de quién nos cabrease menos a reconocer las caras y las ideas de los líderes de IU, UPyD, Ciudadanos, Ganemos e incluso EQUO.

Ahora hasta prestamos atención a la situación de Latinoamérica.

Sé que parte de la razón de todo lo anterior es el miedo de un sector importante a que España vaya a peor si Podemos gana, pero eso no me preocupa. Es imposible que un individuo que sale todas las semanas en La Sexta y todos los días en El País no acabe asqueando. En otro partido, el caso Monedero, la persistente ambigüedad ideológica o la evasión de responsabilidades en Europa y los municipios causaría una erosión más o menos lenta, pero en uno que depende de su constante exposición en los medios, detalles menores se vuelven mortales. Por eso, para mi, la pandilla de Pablo Iglesias forma más un Reality Show que otra cosa.

Como entretenimiento, el fenómeno Podemos es estupendo. Los protagonistas tienen todos personalidades muy marcadas: Errejón el empollón, Iglesias el megalómano, Monedero el excéntrico bolivariano que pone el puntito de comedia y Tania Sánchez, la mujer de carácter fuerte que enamora al "prota". Gracias a la prensa, sus chascarrillos tienen más ángulos que "La insoportable levedad del ser". Si alguna vez has disfrutado secretamente de un culebrón o una película de media tarde, esto es lo mismo, pero en El País y el ABC. Sin culpabilidad, porque ni siquiera lo ponen en la sección de Sociedad.


Personalmente, admito tomar el café de media mañana buscando el capítulo del día en la portada digital de El País. Nunca falla. Ayer por la noche me pasé un rato componiendo las imágenes anteriores. Me lo pasé estupendo, pero fue mejor aún cuando me di cuenta de que, gracias a Vanity Fair, la realidad había superado mis ficciones:
¿Pero qué es esto? ¿¿Quién va a una cafetería con guantes de boxeo??
En resumen, a disfrutar de Podemos, al menos, hasta que venga algo mejor.

10 enero 2015

Cansada de Charlie

No lo puedo evitar. Una vez asimilados el horror y la pena iniciales, las noticias y análisis sobre la matanza de Charlie Hebdo me generan más cansancio que otra cosa. No me refiero sólo a los comentarios de quienes reiteran que la libertad de expresión sólo se defiende cuando la atacan minorías étnicas, pero se deja agonizar cuando quien se molesta tiene mucho dinero o votos. Tampoco a la paradoja de que hasta el último dibujante en plantilla de un diario europeo se haya visto forzado a pintar un lápiz en situación heroica. Me refiero a la pereza con la que se tratan estos temas.
Libertad de repetición

Hoy en día, el abuso de  armas de fuego se explica según el color de quién las empuña. Si es árabe, el problema es el fanatismo islámico. Si es negro, la sociedad racista en la que vive. Si es blanco, es un trastornado con demasiados videojuegos.

Pero en todas las religiones existe la posibilidad de alcanzar la eterna plenitud siendo una persona relativamente normal. Trata a los demás con cortesía y respeto, llena el cepillo, y cualquier líder espiritual te dirá que tienes el paraíso más o menos en el bote. Estoy segura de que, aunque se probase que el imán favorito de los asesinos fuese un Torquemada en babuchas, la mayoría de los feligreses de la mezquita a la que iban no han visto un arma de fuego en su vida. Puede que tengan una visión limitada del papel de la mujer en la sociedad o que vean pecado hasta en la carta de ajuste, pero de ahí al asesinato media una colosal distancia. Cuando alguien prefiere entrar en la gloria décadas antes de lo que por ley natural le corresponde, algo más falla.

Lo mismo ocurre cuando el color de piel es otro. No se puede culpar sólo al racismo en un mundo donde el líder más poderoso es negro. Tampoco a la violencia virtual cuando millones de personas la consumen sin efectos colaterales.

Entiendo que un análisis cuidadoso de estos hombres (siempre hombres, al parecer a las mujeres no nos molesta la discriminación) puede interpretarse como fascinación y que eso podría ayudar a que proliferen imitadores. Pero entiendanme si lo contrario me aburre. Ya saben: libertad de expresión.
Portada del Sunday Post de mañana (en escocés)

23 noviembre 2014

El punto ciego de Podemos

Hace bastante tiempo hablaba del punto ciego moral que todos tenemos. Viendo las últimas noticias sobre Podemos, me volví a acordar de él.

Resulta curioso ver cómo Íñigo Errejón presume de sus declaraciones para inmediatamente ser vapuleado por hordas de tuiteros indignados. Mientras, algunos miramos a esa cúpula compuesta por politólogos de la Complutense y entonamos el "se veía venir".

No tengo duda de que cuando los líderes del nuevo partido dicen ser gente decente y merecedores del apodo de "azote de la casta", lo dicen con sinceridad. Pero les tocaron el punto ciego. Porque, sin saberlo, han crecido en una de las pozas más endogámicas y, por extensión, corruptas de este país: la Universidad Complutense. Obviamente, no toda está podrida (ni siquiera la mayoría), pero creo que quienes hayan hecho o intentado hacer un doctorado saben de lo que estoy hablando.



(Sé que el vídeo se de TeleMadrid, que no es bastión de la neutralidad informativa, pero el radicalismo es síntoma de ignorancia y eso es algo que no debería verse en una universidad).

Íñigo Errejón cobró por hacer un trabajo que, según el contrato, necesitaba una dedicación de 40 horas semanales para ser terminado. Incluso si fuese un genio -algo improbable, sino no se hubiese plantado en los 31 tacos de eterno eventual- no salen las cuentas.

En estos momentos, imagino a Pablo Iglesias y compañía reunidos intentando entender qué ha pasado. ¿Por qué lo llaman "contratación a dedo"?¿Acaso no es normal que, si tienes oportunidad, ayudes a un amigo en paro ajustando lo más posible la descripción de un puesto de trabajo a su perfil? Y ya si puedes ¿No es de colega exagerar un pelín las horas necesarias para acabar el trabajo para que tus jefes le paguen más? Y vale, cobró de Podemos mientras tenía ese contrato exclusivo, pero tampoco es que hayan robado millones como los de los grandes partidos.¿Quién lo va a notar? Es picaresca sin víctimas ¿No es lo que hacemos todos?

Obviamente no, no es lo que hacemos todos. A la mayoría de la población le entraría la risa floja si su contrato de cuarenta horas semanales solo implicase cuarenta. Pagan lo justo a amigos y extraños porque lo que entra en la billetera del asalariado sale de la de un jefe con la soga al cuello. Los otros políticos roban más (aunque muy hormonado tendría que estar el toro extremeño para tirar lo mismo por el puente aéreo), pero no se forjaron sin más discurso que la mesiánica promesa de limpiar el templo de mercaderes. En cuanto a las víctimas, que se lo digan a esta miembro de la Plataforma Anti-Desahucios de Málaga (si el enlace no funciona, haciendo click en la imagen se ve más grande):


Podemos saldrá de esta, porque es fácil. Todo lo que tiene que hacer Errejón es presentar un informe sobre la situación de la vivienda en Málaga que se ajuste a lo esperado. Sólo en el Comité Ciudadano hay más de veinte alumnos de su facultad. Se conocen. Se aprecian. Han vivido mucho juntos. Seguro que la mayoría están dispuestos a pasar día y noche trabajando o coaccionando alumnos para cubrirle las espaldas a un colega en apuros.

Pero, cuando un partido tiene tantos peces gordos criados en la misma charca, es lógico pensar que esto sólo es el principio. Seguro que las "becas black", las acusaciones de prevaricación a la novia de Iglesias, las sospechas de que al responsable de financiación de La Tuerca le falte un tornillo o la colocación de una chica hasta ahora sólo conocida por airear las domingas en una capilla (no envidio la resaca del día siguiente) y ser la novia de Errejón como número trece del Comité de decisión (Villarejo es el sesenta y dos) son la punta del iceberg. Y no porque sean corruptos, sino porque, en sus círculos, no hay distinción entre amiguismo y amistad. Es su punto ciego.

Como decía un sabio profesor, lo único que hace falta para tener trapos sucios es vivir lo suficiente. Nadie está libre de pecado y pocos son los que no lo entienden. Pero lo que sí es decisivo es lo que se haga después. Reconocer nuestro punto ciego es difícil pero, una vez expuesto, ignorarlo puede ser letal.