Glasgow está a punto de vivir "una experiencia única en la vida".
Los Juegos dela Commonwealth son como los hermanos pobres de las Olimpiadas. Se celebran cada cuatro años y tienen más o menos los mismos deportes, pero sin incluir atletas de los países que suelen ganar las medallas en estas últimas. Para hacer bulto, Gibraltar, las Malvinas y otras poblaciones de similar peso internacional tienen sus propios equipos.
La ciudad lleva años preparándose para el evento. La antorcha lleva meses en movimiento. Desde este miércoles 23 de Julio hasta el 3 de Agosto, Glasgow será un gigantesco estadio en el que cientos de atletas tendrán por fin la oportunidad de ganar una medalla o, al menos, no quedar los últimos.
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| Plaza del ayuntamiento (George Square) con carpa para la tienda temática y logotipo |
Los periódicos se llenan de historias y anécdotas relacionadas. Algunas son amenas, como la descripción de la villa olímpica -futuras viviendas sociales- que ha sido decorada con dibujos de niños que serán devueltos a sus autores con el autógrafo del atleta que los disfrute. Otras no tanto, como las medidas para evitar que indigentes duerman en calles céntricas.
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| Central Station, empapelada para recibir atletas y turistas. |
Si los Juegos Olímpicos de Londres ya tuvieron un regusto baratillo, con tanto voluntario y tanto reciclaje, aquí no íbamos a ser menos. Para empezar, les presento a Clyde, la mascota oficial, que recibe su nombre del río que atraviesa Glasgow.
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| Clyde, la mascota. |
Como puede verse, es un cardo. En todos los sentidos. No puedes pasear por el centro sin que sus ojos de cafeinómano te persigan desde las tiendas de souvenires. Pero si me atrevo a meterme con él es porque escribo en español desde un relativo anonimato, ya que está algo feo criticar el diseño una niña de 12 años que recibió de premio cuatro entradas para la ceremonia inaugural.
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| Clyde, tan omnipresente como dopado. |
Con lo que se mete hasta el Tato es con los uniformes de la delegación escocesa. Estos los diseñó un adulto y, sorprendentemente, nadie le paró los pies. Hay una campaña de recogida de firmas para cambiarlo pero, a estas alturas, la única esperanza es una maniobra de distracción sobornando a algún equipo de república bananera para que venga bailando danzas tribales en taparrabos.
Lo único que se salva es la medalla, diseñada por profesores de la Glasgow Schoolof Art, aunque basada en un logotipo algo chillón.
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| Logotipo Commonwealth Games 2014 |
En cuanto a la ceremonia de apertura, las entradas se agotaron hace meses, pero el programa se supo la semana pasada. Han tirado la casa por la ventana y han llamado a... Rod Stewart. También estarán las escocesas Susan Boyle, Amy Macdonald y Nicola Benedetti. Se pidió la participación de compatriotas como Primal Scream, Texas y Paolo Nutini, pero tenían mejores cosas que hacer.
La mayoría de las entradas para eventos deportivos están vendidas, pero si lo que se quiere es ver algo que interesa poco, la plaza del ayuntamiento es el sitio donde hacer cola para tu oportunidad de ser parte de la fiesta:
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| Colas ayer domingo por la tarde. |
Las carreteras se preparan para cortes. El transporte público y los hospitales para el colapso. Mañana el último paseo de la antorcha irá cortando poco a poco las calles más céntricas de la ciudad. La ruta circular del maratón hará algo parecido dentro de unos días.
No me interesan los deportes, o no lo suficiente para pagar lo que se espera por los atletas que vienen. Todo esto me resulta extraño. Ver la región mas obesa de Europa tan interesada en deportes me da la sensación de ser parte de una escena borrada de Wall-e. Así que estos días procuraré centrarme en el ambiente festivo; en el colorido de los uniformes de las setenta delegaciones que como confeti reparten color por las calles del centro por las que turistean; compartir la perplejidad por el estilismo del evento con mi sincera hija preescolar y la alegría de encontrarme con gente que no veía hace tiempo. Cuando no sea posible, me esconderé en mi casa, planearé cómo rescatar a mi familia de los cortes circulatorios y, como ahora mismo acabo de hacer, miraré por la ventana para averiguar por qué en un día de perfecto verano el cielo truena como si fuese el fin del mundo. Después de todo, sólo son diez días.