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21 enero 2015

¡Por fin nieve!

En Escocia este ha sido un largo invierno de días asquerosamente oscuros, de vendaval y de lluvia. Uno de dos inviernos con una niña obsesionada consecutivamente con The Snowman, Frosty el muñeco de nieve y Frozen (la película de Disney, esa que acaba con la cantinela "Sueltalo, sueltalo, hija, suelta el DVD; Sueltalo, sueltalo, te lo voy a esconder").

Cuando oímos los primeros rumores, los amantes del esquí parecían muñecos de cuerda a punto de ser soltados. ¡Oh, climatología puñetera, danos de una vez tu maná!

El viernes, tras varios amagos infructuosos, un tímido manto blanco:
No era mucho, pero un amigo me habló de una colina cercana que prometía, así que allá que nos fuimos.

Claramente el sitio no era un secreto.

Un Stonhenge perecedero.

A esta oportunidad la pintan blanca... ¡A trabajar!

Unos metros más arriba le completamos la familia con una madre y un perro.

El lunes aún había restos de la nevada en las calles, pero ni gota de zumo de naranja en las tiendas. Los desmadres del fin de semana han dejado las gargantas en tal estado que hasta las mujeres me recuerdan a Constantino Romero, pero mereció la pena.

02 noviembre 2014

Detalles de la Merchant City de Glasgow

La llamada Merchant City de Glasgow es el barrio formado por los edificios de negocios creados por los comerciantes que hicieron a la ciudad la segunda del Imperio Británico hace unos tres de siglos. También incluye el ayuntamiento y su plaza.

Esta zona es quizá la más ostentosa en cuestión de arquitectura, donde abunda la piedra tallada, los techos altos y el neoclasicismo. Ya he mostrado alguna cosilla antes. Por eso, si nos dedicamos a los planos cortos, lo que más abunda son imágenes como esta:


Pero he paseado demasiado por sus calles como para seguir esa senda sin aburrirme.

Hace unos días tuve lo que últimamente considero un rarísimo regalo: tiempo para perder. Coincidió que era en ese barrio, así que me llevé la cámara y me dediqué a disparar a los objetivos que me parecieron más anacrónicos o curiosos.

¿Qué se esconde tras estos barrotes de hierro forjado en una esquina del ayuntamiento?

Entre techos tallados en piedra dorada y bañado por luces halógenas está posiblemente el basurero más glamuroso que he visto.


Siguiendo con el paseo, en el patio trasero de una iglesia me encuentro varias tumbas de lo que supongo son gentes que trabajaron en la zona. Es una pequeña joya para los amantes de lo neogótico pero lo que me ha saltado a la vista ha sido esto:

Se trata de un pasaje de la Biblia en inglés antiguo pero que, tras la evolución del idioma, quien lo lea hoy creerá que es escocés.

Otra cosa que me resultó curiosa fue la tipografía de varias lápidas. Siempre he asociado esta caligrafía a películas e historias de terror, pero en esta visita me quedó claro que en su día fue tan normal como el Times New Roman lo es ahora.

Y ya dejemos la fría piedra. En frente de la misma iglesia hay un aparcamiento con este trabajado mural dedicado a la fauna y flora de la zona:


¿Gusta el barrio? Si es así, parece que el sentimiento es mutuo. ¡Tienes pinta de ser alguien a quien quieren!


Nada como sentirse apreciado. Salvo, quizá, ser entendido. Esta cafetería en Central Station lo intenta:
"Dame café para cambiar las cosas que puedo cambiar y vino para aceptar lo que no pueda", dice. Supongo que el día que estos camareros descubran el carajillo cambiará el mundo.

26 septiembre 2014

Ardillas

Hay días que no hay ganas de hacer nada. Ni de escribir nada.

La semana pasada era el fin de semana de puertas abiertas en cientos de edificios de Glasgow. El año pasado, gracias a eso, probé uno de los mejores curris de mi vida gratis. Este tenía grandes planes, pero muy pocas energías. Así, aprovechando el buen tiempo y un paquete de nueces viejo, empleamos las últimas horas de luz para acercarnos a un rincón especial de los Jardines Botánicos.

La bajada al puente de las ardillas parece sacada de un libro de fantasía.


Luego llega la paciente espera por las roedoras.


Por fin, empiezan los avistamientos.


Ese día no comieron de nuestras manos. Había pistachos enteros en el suelo. Quizá llegamos tarde para la cena, quizá los aspavientos de Jueves redujeron la confianza.

A pesar de todo, las ardillas se acercaron mucho.


Estos animales son cada vez más impopulares. La ardilla gris que se ve es una especie importada de Norte América y ha desplazado a la mayoría de las ardillas rojas, que son nativas de la zona, hasta convertirlas en una especie en peligro.


Aún así, no puedo evitar que me caigan majas.


¡Hasta la próxima!

16 septiembre 2014

No es Hynland, es Buchanan Street

Me gusta eso de que últimamente Escocia este tanto en los medios españoles. Para los que vivimos en estas tierras, es una oportunidad única de hablar con gente patria y no cabrearnos cuando muestran sin rubor que creen que vivimos en Inglaterra. Lo malo es que esta diarrea informativa pierde mucho en las distancias cortas. Hoy cuatro de las diez noticias más leídas en la sección Internacional de El País eran sobre el referéndum. La más popular ("No es William Wallace, es Karl Marx") provocó que en mi trabajo alguno casi se atragantase con el café de media mañana de la risa.

En Escocia, últimamente, de tanto sufrir, nos estamos convirtiendo en expertos de la manipulación mediática. La sutil, la mezquina, la discreta, la descarada, las medias verdades y las completas mentiras. Todas pueden encontrarse a granel en un solo día en la portada de la BBC, que es casi como decir la prensa española, ya que hasta hace muy poco la mayoría de sus artículos eran traducciones literales resumidas. Esta pieza, definitivamente, no es un refrito de nadie. Es autentica y deliciosamente española y expone un tipo de manipulación que hasta ahora me era desconocida: la que se hace porque queda bonito.
"No es William Wallace, es Karl Marx"
El autor relata su visita a Glasgow este sábado en busca de las raíces del movimiento independentista. Para ello narra su experiencia con el proletariado autóctono. Así, elige un lugar en Dumbarton Road. Cuando lo vi pensé "qué casualidad, por ahí estuve el sábado". En un evento que ocurre dos sábados de cada mes. "Si si, a eso fui yo también". Los chicos de la foto me suenan. Una de sus amigas dio un globo a Jueves que, aunque falto de helio, sigue en el suelo del salón de casa. Ya es casualidad, el autor y yo fuimos a la… ¡¿"humilde feria agrícola" enclavada junto a "las viviendas sociales de los obreros de la maltrecha industria naval"?! Lo leí varias veces. Unas en español y otras ya haciendo la traducción simultanea que hizo que lloviese café en los teclados de mi trabajo. Porque no cabía duda de que el autor fue al mercado de granjeros de Hynland, uno de los eventos gastronómicos más pijos del calendario de Glasgow. Si lo sabré yo que, de tanto ir, el vendedor de pollos criados en libertad ya pide a mi hija que lo llame "grandpa Graham". El reportero debe de pensar que nadamos en la abundancia si la clase obrera compra medio saquito de fabes por el equivalente a siete euros en el puesto de churros del coruñés de bigote. 

Pero no dejes que la realidad estropee una buena historia. No, de verdad, no lo hagas. No digas a nadie que, mientras el buen hombre andaba por un barrio bien entrevistando a estos cuatro simpáticos gatos con más pinta de "Club de los Poetas Muertos" que "La parte de los ángeles", en Buchanan Street (la calle más céntrica de la ciudad) había una "flash mob" con más independentistas que "Ocho apellidos vascos". Espero que al menos haya vuelto del mercado con uno de los bolígrafos que regalaban. Yo quedé con ganas de uno.


"Flash mob" independentista en Buchanan Street este sábado. No la busquen en los periódicos, que no está.

Nota a viajeros: como dice un compañero de trabajo, en Glasgow, saber si estás en un mercado obrero es fácil. Ocurre cuando te sientes un "top model" por ser el único del recinto con la dentadura completa y encima de la puerta pone "ASDA". Y no es Karl Marx, es Robert Owen.

22 julio 2014

Juegos de la Commonwealth 2014

Glasgow está a punto de vivir "una experiencia única en la vida".

Los Juegos dela Commonwealth son como los hermanos pobres de las Olimpiadas. Se celebran cada cuatro años y tienen más o menos los mismos deportes, pero sin incluir atletas de los países que suelen ganar las medallas en estas últimas. Para hacer bulto, Gibraltar, las Malvinas y otras poblaciones de similar peso internacional tienen sus propios equipos.

La ciudad lleva años preparándose para el evento. La antorcha lleva meses en movimiento. Desde este miércoles 23 de Julio hasta el 3 de Agosto, Glasgow será un gigantesco estadio en el que cientos de atletas tendrán por fin la oportunidad de ganar una medalla o, al menos, no quedar los últimos.
Plaza del ayuntamiento (George Square) con carpa para la tienda temática y logotipo
Los periódicos se llenan de historias y anécdotas relacionadas. Algunas son amenas, como la descripción de la villa olímpica -futuras viviendas sociales- que ha sido decorada con dibujos de niños que serán devueltos a sus autores con el autógrafo del atleta que los disfrute. Otras no tanto, como las medidas para evitar que indigentes duerman en calles céntricas.

Central Station, empapelada para recibir atletas y turistas.
Si los Juegos Olímpicos de Londres ya tuvieron un regusto baratillo, con tanto voluntario y tanto reciclaje, aquí no íbamos a ser menos. Para empezar, les presento a Clyde, la mascota oficial, que recibe su nombre del río que atraviesa Glasgow.
Clyde, la mascota.

Como puede verse, es un cardo. En todos los sentidos. No puedes pasear por el centro sin que sus ojos de cafeinómano te persigan desde las tiendas de souvenires. Pero si me atrevo a meterme con él es porque escribo en español desde un relativo anonimato, ya que está algo feo criticar el diseño una niña de 12 años que recibió de premio cuatro entradas para la ceremonia inaugural.

Clyde, tan omnipresente como dopado.
Con lo que se mete hasta el Tato es con los uniformes de la delegación escocesa. Estos los diseñó un adulto y, sorprendentemente, nadie le paró los pies. Hay una campaña de recogida de firmas para cambiarlo pero, a estas alturas, la única esperanza es una maniobra de distracción sobornando a algún equipo de república bananera para que venga bailando danzas tribales en taparrabos.


Lo único que se salva es la medalla, diseñada por profesores de la Glasgow Schoolof Art, aunque basada en un logotipo algo chillón.

Logotipo Commonwealth Games 2014
En cuanto a la ceremonia de apertura, las entradas se agotaron hace meses, pero el programa se supo la semana pasada. Han tirado la casa por la ventana y han llamado a... Rod Stewart. También estarán las escocesas Susan Boyle, Amy Macdonald y Nicola Benedetti. Se pidió la participación de compatriotas como Primal Scream, Texas y Paolo Nutini, pero tenían mejores cosas que hacer.

La mayoría de las entradas para eventos deportivos están vendidas, pero si lo que se quiere es ver algo que interesa poco, la plaza del ayuntamiento es el sitio donde hacer cola para tu oportunidad de ser parte de la fiesta:
Colas ayer domingo por la tarde.
Las carreteras se preparan para cortes. El transporte público y los hospitales para el colapso. Mañana el último paseo de la antorcha irá cortando poco a poco las calles más céntricas de la ciudad. La ruta circular del maratón hará algo parecido dentro de unos días.

No me interesan los deportes, o no lo suficiente para pagar lo que se espera por los atletas que vienen. Todo esto me resulta extraño. Ver la región mas obesa de Europa tan interesada en deportes me da la sensación de ser parte de una escena borrada de Wall-e.  Así que estos días procuraré centrarme en el ambiente festivo; en el colorido de los uniformes de las setenta delegaciones que como confeti reparten color por las calles del centro por las que turistean; compartir la perplejidad por el estilismo del evento con mi sincera hija preescolar y la alegría de encontrarme con gente que no veía hace tiempo. Cuando no sea posible, me esconderé en mi casa, planearé cómo rescatar a mi familia de los cortes circulatorios y, como ahora mismo acabo de hacer, miraré por la ventana para averiguar por qué en un día de perfecto verano el cielo truena como si fuese el fin del mundo. Después de todo, sólo son diez días.

22 abril 2014

Llega el sol

Llega el buen tiempo a Glasgow. No solo eso, lo hace en fin de semana largo. Ese sí es milagro y no el de la resurrección.
¡Hay que sacar el mantel de comer fuera!¡La ensalada!¿Dónde está la ropa de Verano?¡No tengo nada que ponerme!

Más de la mitad de los habitantes de Escocia vivimos en Glasgow o su área metropolitana. Con el sol, la marea humana despierta. El metro se llena de canillas lechosas y olor a crema solar. ¡Al parque!¡Al mar!¡Al lago!¡A...!

¿Dónde está todo el mundo?

Dije que la ciudad era grande, no demasiado grande. Sus más de dos millones de almas nos repartimos en una extensión tres veces mayor a la del municipio de Barcelona, de población similar. Hay sitio para todo. Incluso para disfrutar de la naturaleza a solas.

Claro que no sólo de flores vive el hombre. Aquí tenemos a un par de músicos callejeros contando las ganancias del día festivo al fresco.

De todas formas, la marea humana sí que gravita a un lugar más que a otros. ¿No dije que no tenía que ponerme? Pues no estaba sola.

¡Bendita Pascua!

08 marzo 2014

Más sobre el negocio del cáncer

El Jueves entré en el trabajo y fui recibida con una bolsa de regalos: Bolígrafo, llavero, pegatinas y hasta una taza. Las paredes del hospital se cubrieron de enormes carteles con fotos de pacientes agradecidos. Después, desayuno gratis con zumo natural, bocadillos de bacon, scones de patata con haggis, canapés de salmón, donus y hasta tarta de chocolate. No era un sueño.

Hasta la fecha, dos ONGs ayudaban a nuestro hospital: el "Fondo Oncolígico de Glasgow", dedicada a recaudar dinero para investigar, y "Amigos del Oncológico", que se ocupaba de mejorar la calidad de vida de los enfermos con grupos de apoyo, asesoramiento financiero, cine, biblioteca, sala de masajes, bancos de pelucas, etc. La gran fanfarria venía por la fusión de estas dos entidades.

El hospital oncológico de Glasgow es el mayor centro de Radioterapia de Europa, el primero en aplicar a pacientes la última técnica de moda ("FFF") y, con ocho mil nuevos pacientes al año, trata casi el triple que cualquier otro hospital británico y más que la gran mayoría de los europeos. Sin embargo, casi nadie ha oído hablar de él. La nueva fundación dijo en su discurso que viene a remediar eso. Quieren que ocupemos "el lugar que nos corresponde entre los más famosos" para poder financiarnos mejor y hacer más cosas. Para ello, asesores profesionales ayudaran a los voluntarios, habrá un baile de gala en Westminster, saldremos en la tele y hasta hay famosos dispuestos a publicitarnos (aunque no reconocí a ninguno). También han pedido que informemos a quienes quieran dar dinero de que no especifiquen a donde quieren que se destine, para que acabe donde más se necesita. Varios de mis compañeros salieron de la charla inspirados, emocionados y alegres. A mí no me encajaba algo, pero no sabía el qué.

Por la tarde, vino un compañero que estaba de vacaciones a recoger a otra para ir al cine. Le informamos:

-Tenías que verlo. El desayuno era impresionante, colas para ir y oír el discurso. Por cierto, qué tipos más curiosos los nuevos gestores. Los dos eran calvos y grandotes. Parecían porteros de discoteca.
-¿Trajes negros?¿Uno muy alto y otro muy ancho?
-Sí.
-¡¿Los tipos con pinta de mafioso que han estado paseándose por el departamento estos días son los nuevos gestores de la ONG?!
-Sí.
-Miércoles, esos vienen a blanquear fondos.

El comentario era jocoso, pero tenía un poso razonable. Si ya somos un centro de vanguardia y hasta ahora no nos ha faltado el dinero ¿Para qué este despliegue? No somos un centro privado, no nos hace falta atraer clientes ¿Para qué la fama? Volví a mirar los panfletos y los carteles. No eran pacientes agradecidos, eran personas pregonando orgullosas su capacidad de conseguir fondos. No había información de la enfermedad, o del hospital, pero sí datos sobre cuanto cuesta una investigación e ideas para ayudar a financiarla. Dinero, dinero, dinero, que irá a pagar la publicidad, el nuevo personal no voluntario y al final seguramente quede lo mismo que antes para los pacientes.

Hoy he salido al centro y en un corto paseo he visto lo que sigue: Competencia encarnizada por las libras de viandantes.
ONGs en sentido horario: Race for Life- Cancer Research UK; Marie Curie Cancer Care; Beatson Cancer Charity (los carteles encima de la escalera mecánica de la derecha también son de la Beatson Cancer Charity).
Es el futuro: las macrocorporaciones hasta para obras de caridad.¿Es malo? No lo sé. Por una parte, me repatea pensar en los miles de donativos que irán a pagar bolígrafos y camisetas. Por otra, veo vídeos de otras ONGs grandes como el que pongo a continuación y me gusta, tanto que existan, como que el profesional que los crea pueda pagar la hipoteca con ellos.

24 diciembre 2013

Felices fiestas

Hoy que está el día vago, oscuro y posiblemente indigesto (o camino de serlo), aquí van unas fotos de Glasgow en estas fiestas.

El mercado navideño cerró el Lunes, pero queda el buen recuerdo.

No sólo de bellos adornos y caramelos hasta donde alcanza la vista se surte el mercado. Pasen in vean algunas de las delicias gastronómicas de más renombre:


"Corredor de la luz". No es propiamente navideño, ya que esta iluminación está presente todo el invierno, pero no deja de ser bonita.

Grandes almacenes House of Fraser (Buchanan Street):


Y por último, la cara menos idílica de la temporada festiva. Ni las mejores ofertas de Internet ni los macrocentros comerciales consiguen vaciar Buchanan Street en estas fechas.
Lo siento, yo tampoco entiendo qué hace esa niña echando cosas en el retrete al pie de la estatua.

Como diría Andrés Aberasturi...

Que sean moderadamente felices

13 diciembre 2013

El respeto a las minorías

Hace unos días comentaba con un conocido lo curioso que me resultaba que uno de los barrios de Glasgow más nacionalistas sea el indo-pakistaní. Él es indio. Vino hace unos años de Inglaterra, donde vivió en una de las ciudades con mayor proporción de asiáticos del país, pero en Glasgow vive en un barrio "normal". Le costó creerme, así que busqué una lista de representantes del partido nacionalista y allí estaban: su buen puñado de morenos de ojos negros pidiendo una Escocia independiente.

Antiguo panfleto electoral del partido nacionalista escocés (SNP)
Al conocido este le llamó la atención del manifiesto de uno de los políticos. "Tiene cara de pakistaní", dijo intentando dar sentido a lo que veía. El político decía que creía en la independencia de Escocia porque veía que aquí se le respetaba y le daban más oportunidades de integración que en Inglaterra. Mi conocido no entendía ¿Cómo se puede decir que en Escocia se les respeta más que en Inglaterra?

En el barrio asiático de Glasgow (de clase media) además de la mayoría asiática, hay un buen número de vecinos escoceses. Está sembrado de tiendas de especias y verduras cuya fama las llena de gentes de toda la ciudad, carnicerías con productos halal, tiendas de parafernalia religiosa, saris, dulces indios... pero también licorerías, un pub, restaurantes occidentales, casas de apuestas y, en materia religiosa, dos centros sij, una escuela musulmana y dos iglesias cristianas.

Mientras tanto, en la mayoría de los barrios indios de las Midlands inglesas, la única gente blanca que entra son camiones de reparto. Si intentamos ir de visita, sentimos las miradas en la nuca. No es que no seamos bienvenidos. Simplemente somos extraños. Hace unos años hubo serios problemas porque el ayuntamiento de Birmingham osó hacer un vídeo divulgativo hablando de los peligros para la salud de los casamientos entre primos. Lo retiró. En muchas regiones, no es legal decir el sexo del futuro hijo en una ecografía, para evitar el aborto selectivo de niñas, que ahora continúa gracias a un código secreto de gestos.

Para mí, el aislamiento de los extranjeros -llamado por los gobiernos de Londres "multiculturalidad"- siempre ha sido segregación racial. Guetos. Discriminación. Para mi colega, es un ejemplo de respeto exquisito. Urbanidad. Civilización.

24 septiembre 2013

Glasgow Gurdwara ¿Tierra de nadie?

Este fin de semana fueron jornadas de puertas abiertas en decenas de edificios de interés cultural en Glasgow. Lugares que normalmente no admiten público o lo hacen cobrando entrada estuvieron abiertos gratis.

Nosotros aprovechamos para explorar la Glasgow Gurdwara, el mayor templo sij de la ciudad y abierto hace apenas seis meses gracias a una inversión de unos diecisiete millones de euros. Normalmente tiene este aspecto:

El Domingo no cabía un alfiler en el aparcamiento. Coincidieron un servicio religioso, una boda y los recorridos guiados cada cuarto de hora.

El guía voluntario que nos tocó tenía unos diecisiete años. Acento local. Como la mayoría de gente que vimos en el templo, afeitado y de pelo corto. Así lo había decidido su madre, quizá para facilitar la adaptación a su país de acogida.

Nada más llegar, nos hicieron quitar los zapatos y taparon las cabezas de todos menos la niña con pañuelos. Uno de los visitantes se sintió molesto porque dijo que en los templos que visitó en India, Sij incluidos, nunca le habían hecho cubrirse. El guía no supo explicar esta diferencia.

Durante el servicio religioso, hombres y mujeres se sentaban en lados opuestos de la sala. Al parecer  no hay una razón, para ellos es costumbre.

La música del acto era alta, chillona y se propagaba por todo el edificio con un sistema de altavoces, ahogando frecuentemente las charlas de nuestro discreto guía. Flotaban por cada habitación saris de todos los colores. Varias veces se escurrió la niña entre el mar de cuerpos, mar que la volvía a traerla a mi costa. El edificio, amplio, limpio y bien iluminado, estaba a una temperatura agradable. Había lavamanos públicos a la entrada de los salones más grandes y una fuente lavapiés en las taquillas para los zapatos.

La zona dedicada a la oración es pequeña en comparación con el resto del templo, que cuenta con varias salas para la enseñanza del inglés y el panyabí, salones para conferencias, una zona que en breve será gimnasio y un jardín trasero con campo de fútbol sala. Aunque están pensadas primordialmente como centro de encuentro de los aproximadamente cuatro mil sij que viven en Glasgow, todas las instalaciones están abiertas quien quiera usarlas.

La ruta terminó en la parte que atrajo a todos los que fuimos ese día: los comedores. En ellos, los voluntarios sirven de forma gratuita comida de acuerdo con la tradición sij, pero además halal para los musulmanes y kosher para los judíos. Se puede comer en el suelo, en mesas (con tronas para bebé) o en mesitas pequeñas para niños. Su forma de demostrar la bienvenida a gentes de todos lugares, religiones y castas. En nuestras bandejas (en el suelo) había panes de chapati recién horneados, pakora, curry de garbanzos, de coliflor, salsa de yogur, un suave arroz con leche de postre (no me suele gustar y lo comí todo) y unos almibarados caramelos caseros. Si fuese un restaurante hubiese pagado feliz una buena cantidad.

Tras recuperar los zapatos, devolver los pañuelos y pasar por la mesita de souvenires, la vuelta a casa también fue curiosa. Mientras nos alejamos con los oídos entumecidos y la barriga llena de delicias, Jueves se para en la iglesia católica de la esquina. Bonita y cerrada a cal y canto, perdió interés cuando comenté "aquí no dan de comer". Después, esta estampa:

Musulmanes suníes en procesión a la mezquita central, con dos líderes en el coche antiguo.
Sijs afeitados con acento escocés en un edificio de arcilla amarilla local. Hombres y mujeres que siguen sentándose divididos. Niños que no hablan panyabí y padres que no hablan inglés. Sobrecompensación de identidad con los pañuelos en las cabezas. ¿India o Escocia? Los sij parecen entender que, para vivir en Glasgow, necesitan de todo un poco.

19 septiembre 2013

Feria del ganado escocés

El Sábado fue la cita anual más importante para los amantes del ganado escocés. La feria Ciudad de Glasgow, en el parque Pollok. La mayor atracción es, por supuesto, el concurso de vacas peludas, pero ni de lejos es la única.

Algo en lo que tenía interés era el espectáculo de animales de presa.
No pude verlos volar, pero admirar estas aves de cerca fue un privilegio del que disfrutó toda la familia.


La buena comida no puede faltar en ninguna fiesta escocesa y una celebración del agro como esta no podía ser menos. De izquierda a derecha en sentido horario tenemos un puesto de carne de vacuno y hamburguesería (ampliando la imagen se ven los precios); la oferta de bebida (incluyendo el refresco nacional, el Irn Bru, luciendo nuevo diseño para celebrar que Glasgow será el anfitrión de los Juegos Deportivos de la Commonwealth el año que viene) y un carrito de dulces típicos recargado de motivos escoceses para compensar su origen inglés. Además pudimos degustar helados caseros, bocadillos de salchicha de medio metro de largo y más venado que la despensa de Arturo Pérez-Reverte.

Otros entretenimientos incluyeron puestos de artesanía, el ver herrar un caballo, banda de música, banda de gaitas, atracciones de feria infantiles, mago y esta extraña exhibición:

Perro pastor dirigiendo a patos estresados. En papel, el asunto prometía, pero en vivo el protagonista fue el presentador que, si bien era simpático, copaba casi todo el tiempo de espectáculo.

Y no me olvido de las protagonistas, por supuesto:

Esta es una de las doce categorías según edad que fueron juzgadas en el concurso.

Se supone que este tipo de eventos tiene una misión de acercamiento de los jóvenes al agro. A juzgar por este paseo, parece que funciona:
También fue una oportunidad de ver al maestro de ceremonias lucir el kilt de una forma algo más relajada a lo que los urbanitas estamos acostumbrados:

En resumen, un evento muy bien organizado, un día muy agradable y la oportunidad de ver espectáculos que el resto del año son bastante caros a tres kilómetros del centro de la ciudad y sin pagar ni por el aparcamiento.