Cada minuto anula al anterior
y los dos son iguales
para el reloj que los cuenta.
Son iguales
el minuto que recibe al naciente
y el que despide al moribundo;
es la percepción la que los diferencia,
haciéndolos sujetos de su propio tiempo.
El calendario es meramente
un ábaco, indefinido, insípido y coloreado;
para cada uno de distinto tamaño.
Es el tiempo presente
el que me tiene viviente;
el otro, el pasado se lo ha llevado;
el que viene...
abierta la puerta tiene.
y los dos son iguales
para el reloj que los cuenta.

el minuto que recibe al naciente
y el que despide al moribundo;
es la percepción la que los diferencia,
haciéndolos sujetos de su propio tiempo.
El calendario es meramente
un ábaco, indefinido, insípido y coloreado;
para cada uno de distinto tamaño.
Es el tiempo presente
el que me tiene viviente;
el otro, el pasado se lo ha llevado;
el que viene...
abierta la puerta tiene.
Cada minuto vivido es sujeto, y preso de su tiempo. Ha perdido la libertad. El tiempo presente, el umbral de la celda.
ResponderEliminarEs un desafío pararse a pensar sobre la vivencia enredada en el tiempo.
Tan común, tan manido, pero tan oscuro en cuanto se le quiere atrapar.
EliminarGracias dafd.