04 mayo 2023

¡Ay, señor! ¿Es que todos piensan en los niños?

Hace unos días salió a la venta la segunda parte de la ya famosa colección de libros infantiles coordinada por Arturo Pérez-Reverte "Mi Primer Autor", a la que esta vez se unen nuevos escritores de literatura para adultos. La primera vez que se editó, hará unos diez años, fue un éxito claro, bienvenido y nada controvertido. Ya no. 

Miguel López, alias Hematocrítico, un experimentado tuitero de humor metido a columnista de crianza para GQ, creador de podcasts, maestro de educación primaria y escritor de cuentos para niños se sintió ofendido. Dijo que, si esa colección se llama "mi primer autor", está dando a entender que gente como Gloria Fuertes, Janosch,  Arnold Lobel, Dr. Seuss o él mismo no son "autores". Los escritores infantiles son, según sus propias palabras, "invisibles en este país". Y tiene razón, en parte. Naturalmente.


"A mi, huestes tuiteras."
Obras para la primera infancia como las de la colección "Mi Primer Autor" y las escritas por Hematocrítico están enfocadas a personas que aún no leen libros, por así decirlo, "con capítulos" y ostentan diferencias de bulto con la literatura de etapas posteriores. Para empezar, las ilustraciones y el formato (tamaño, resistencia del papel y las tapas, etc) son tan importantes o más que la trama en sí. Los creadores infantiles que han escrito e ilustrado sus propias obras como Eric Carle, Janosch, Dr Seuss, Sendalk o Lovel son universalmente admirados porque destacan en varias artes. Los escritores que entretienen durante cientos de páginas como Arturo Perez-Reverte, Juan Marsé o Rosa Montero han demostrado calidad en su oficio de juntaletras. El escritor de historias infantiles que desee el mismo reconocimiento tendrá que probar el mismo esfuerzo y talento de una forma o de la otra. 

Otra diferencia destacada de los libros para primeros lectores es que no los escogen dichos lectores, sino los adultos que les rodean. Adultos persuadidos de su excelente juicio porque el niño que recibe sus cuentos es bueno, cariñoso, un premio Novel en potencia y lo adora. Esos adultos, además, tienen Twitter. Ya hay polémica, avivada magistralmente por Hematocrítico y Pérez-Reverte, a quienes se les regaló munición a raudales para sus columnas semanales.
Azuzando, que es gerundio.

Las fauna que pobló ambas facciones fue lo que me resultó más curioso, quizá porque cada uno encaja con visiones de lo que solemos desear o considerar como una vida de éxito para los niños. Por un lado, para ellos se desea que tengan una vida intensa, fascinante y que su irrepetible mezcla de talentos sea admirada por multitudes. Pero por otro, para nosotros, pedimos que tenga una pareja estable, un trabajito fijo y que nos traiga nietos a comer casa los domingos. La biografía de quienes compra los cuentos determina la afinidad con un autor u otro, con una forma de vida u otra. Como es natural, los números estarán del lado del más "normal", "corriente"o, usando el sinónimo escogido por Pérez-Reverte, "mediocre". Hordas de apabullante superioridad numérica defendieron al maestro de escuela coruñés del puñado de belicosos espartanos del corresponsal de guerra universal.

No sé qué es el éxito. Mi Jueves, que no es ajena a esta colección, ya elige sus lecturas, que suelen ser de escritores desconocidos por mi. Pero un bando de este rifirrafe me ha marcado. Tres tipos de tuitero que me sacan de la indiferencia. Un primer batallón, el de los que cuando citan grandes referentes de la literatura infantil sólo se acuerdan de los de lectura obligatoria en su infancia o los que se han hecho famosos por las adaptaciones cinematográficas, me dejó tocada. El siguiente, el de los que sueltan con desparpajo el acrónimo LIJ ("literatura infantil y juvenil") y se convierten en enterados de Schrödinger (porque muestran simultáneamente conocimiento, al citar lenguaje en boga, e ignorancia, al meter en el mismo saco la versión para bañeras de "La vaca hace mu" con "La isla del tesoro" de R.L. Stevenson) me hirió. Finalmente, el tercer batallón, el de quienes alaban a Hematocrítico al tuit de "mi niño no lee nada, pero tus libros los devora", como si el mayor mérito estuviese en atraer al lector menos cultivado, consiguió finalmente que yo, que durante años había seguido a ambos creadores con nula animosidad e interés variable, quedé tan saturada de postureo y vulgaridad que me daría vergüenza ser vista con un libro de Hematocrítico. Aunque sea "riquiño".

13 junio 2021

Vuelve el futbol

Mañana es el GRAN día. La selección escocesa vuelve a una competición internacional tras décadas de no atreverse ni a soñar con ello.

La excitación es enorme, colosal, omnipresente. El campo de fútbol de mi vecindario va a quedar yermo de tanto peloteo. Las escuelas de las Highlands tienen permiso para interrumpir las lecciones y retransmitir el evento. Se ha pedido hasta que el día sea festivo.

A todo esto, a pesar de que se habla del tema hasta en los canales de música de la radio, he tenido que bucear en Internet para enterarme de los detalles. Que son veintitrés años desde la última vez, que el partido es de la Eurocopa, pospuesto desde el 2020 y que el contrincante es la República Checa. Si hay algo enternecedor en todo esto es que, para la "Tartan Army", todo esto es completamente irrelevante. Actúan como si, en lugar de una competición en la que es casi seguro que no duren, les hubiera tocado un viaje gratis a Disneylandia. Mejor, porque a Disneylandia se puede volver, para otra Eurocopa se da por hecho que habrá que esperar otro par de décadas, año más, año menos. 

Inicialmente me sorprendió que se permitiese que los niños en las escuelas de primaria vean el partido. ¿Y si su querido equipo pierde? Parece que da igual. Nunca ha sido tan sentido aquel tópico de "lo importante es participar". 


Nadie se lo monta como Irn Bru.




11 mayo 2021

Estais todos locos y ya encontré el cable.

¿Cuanto tiempo ha pasado? Debió de ser una buena siesta. Lo último que recuerdo que se cayó el ordenador y no volvió a funcionar sin el cable. El cable iba justito y acababa en un enchufe escondido en una esquina polvorienta. Para escribir con el portátil tenía que moverme menos que la cadera de Echenique. Y así, de un porrazo, se me acabó la vocación bloguera. Bueno, también porque en las Highlands somos cuatro gatos y no me apetecía perder el anonimato.

Pero a veces, a minúsculos males, enormes remedios. Cambié de casa y ahora el enchufe está más cerca. La nueva peste hace que el motivo por el que empecé (no olvidar mi lengua) vuelve a existir. Para colmo de bienes, entre Netflix, Facebook, Twitter e Instagram, por aquí no queda nadie. Nunca me encontraréis. 

El caso es que me voy un rato y se va Trump, se va Pablo Iglesias, Bill Gates se divorcia y Miguel Bosé está muy ido. Solo queda la Reina de Inglaterra. Los talibanes ya no son los malos, ahora son los chinos, que es peor, porque son más. Debe de ser este mundo de liquidación por cierre que nos hemos hecho más conformistas. Antes la gente hacía maratones, ahora se bajan la aplicación para contar pasos. Gracias a la fulminante revolucion tecnosanitaria, cada vez más gente abandona la triste existencia de casa-coche-trabajo-coche-casa por la triste existencia de salón-cocina-retrete-salón-cama.

Me voy a dormir, a ver qué queda en pie cuando me despierte.

29 julio 2018

Cuando calienta el sol

He hablado varias veces (cuando hablaba) de la primera nevada del invierno en Escocia. Nunca hasta ahora de lo que pasa con una ola de calor, más que nada, porque no habíamos tenido una de verdad.

Llevamos un par de meses de sol y calor inauditos. Playas llenas (al menos veinte personas). Lugareños color salmón. Inflación de 20 peniques por bola de helado en la heladería local. Un olor a crema solar que debió llegar hasta los satélites Galileo. Después, un par de semanas de nubosa normalidad. Pero el Jueves, a traición, el norte británico volvió al calor. Sudan hasta las moscas y yo, absorta en la acaparación de latas para la apocalipsis post-Brexit, sobrevivo el trabajo sin reservas de café helado. En las esquinas, algunos colegas vuelven a cuchichear sueños de invasión del congelador de Quimioterapia.

Al fondo a la izquierda está la marabunta.
Llega la noche (bueno, la hora de la cena, que si espero a que el sol baje nos da la madrugada). Un ruido seco anuncia la muerte súbita por achicharramiento del transformador de electricidad local. Se fundieron los plomos, de verdad. Kitboy y yo salimos al jardín y lo que vemos es al contingente de vecinos mayores saliendo a sus jardines a ver que pasa. Uno de ellos nos cuenta la historia de los apagones en el barrio en los últimos treinta años. Es majo, pero en ese momento extraño mucho Internet. Después, una vez decidida la táctica de acoso a la compañía de la luz, nos dispersamos.

Kitboy había llamado al servicio técnico nada mas oír el ruido del transformador. Le dijeron que enviarían a alguien pronto y que, una vez llegado el electricista, la reparación tardaría unas dos horas. Me pareció mucho tiempo para darle a una palanca pero, una vez llegado el coche, entendí la razón. Antes de empezar a trabajar, el hombre tiene que dar y recibir parte a media docena de jubilados. El tiempo que duró el apagón salimos a la calle, paseamos, hablamos, cogimos libros de papel para leer... fue como la infancia que relatan los vídeos de pedagogos del BBVA, pero sin aprender nada. Una cosa que me resultó extraña es que fuimos los únicos vecinos no jubilados en salir a la calle andando. El resto de nuestra generación o más jóvenes lo hizo en coche, aún no entiendo por qué.

El viernes siguió la tónica climatológica. Encontré en el armario un vestido de algodón de los que me pongo en verano en España y me convertí en "influencer", aunque sin regalos. Después de más de un año, por fin se materializó el fulano que arregla aires acondicionados. Los gemidos de placer que generó su visita son demasiado explícitos para describir en un blog para todos los públicos. No soy capaz de salir del edificio para comer y en la cantina me encuentro el panfleto que me indica que, a lo mejor, se acerca el fin del mundo:


Hoy todo es recuerdo. Justo cuando llegaba la luna roja se apuntaron varios nubarrones a la fiesta y de ahí, todo cuesta abajo. Pero aún queda el recuerdo del día en que las Tierras Altas de Escocia llegaron a los 27℃.

08 febrero 2018

Empiezan los Juegos de Invierno

Nunca me ha interesado el deporte de competición. La última vez que participé en un evento deportivo fue de traductora y la última vez que vi uno debió de ser Barcelona 92. Hoy espero impaciente al principio de los Juegos Olímpicos de Invierno. La culpa es mía, por haber parido, y de Javier Fernández.

Con cinco años llevé a Jueves a patinar sobre hielo por primera vez. No me soltó la mano, no dejó el bordillo, las pasó canutas. Pero nunca la vi tan triste como cuando se tuvo que sacar los patines. La siguiente vez aprendí y fuimos en el horario del club de patinaje artístico. Nos apuntamos juntas a las clases. Con el tiempo, la pista le ha dado seguridad, amistades y una medalla de oro.

Las competiciones deportivas se viven de una forma bastante irritante en estas tierras. Mientras que España es un país que se regodea en sus derrotas y miserias, el Reino Unido (y muy en especial, Inglaterra) mira al pasado y sólo ve victorias. Siempre es un ultraje cuando la selección inglesa pierde un mundial (y otro, y otro) de fútbol. Así, no aspiran a ninguna medalla en patinaje, pero hasta los medios más "neutrales" se llenan la boca con las que ganaron la pareja de Torvill y Dean hace más de veinte años, mientras animan a los medianamente decentes Coomes y Buckland. Aunque Javier Fernández quedó cuarto en las últimas olimpiadas, al hacerlo en una disciplina en la que los británicos no tienen nada que rascar (individual masculino), no existe.


Fernández con la rutina preferida de Jueves, por ser "técnicamente difícil, pero también divertida".

Pero Javier no es un atleta cualquiera y mi hija lo puede entender. La pista a la que va Jueves se reparte entre sesiones para los tres equipos de curling, tres de hockey, cuatro de patinaje sincronizado y las de patinaje artístico (junior y senior), así como las sesiones abiertas al público. El hielo se acondiciona de forma diferente para cada disciplina y eso cuesta tiempo y dinero. Por todo lo anterior, a Jueves sólo le quedan dos horas semanales para practicar. Además, el día en que tenga que pasarse a los patines profesionales tendremos que ir a la tienda especializada más cercana, que está a dos horas en coche sólo ida. Fernández empezó en una de las apenas ocho comunidades autónomas con pistas de hielo permanents (Madrid, cinco, la mitad que en Escocia con dos millones de habitants menos). Aunque ahora entrene en Canada, compartir podio con canadienses, rusos o japoneses con tan pocos medios (a saber cómo consiguió el tiempo de entrenamiento, los patines, los trajes, etc) demuestra un talento y un tesón descomunales.

En resumen. Estos Juegos Olímpicos no son sólo la oportunidad de estimular a mi hija viendo a los mejores en su deporte favorito, es una lección de cómo el tesón nos puede llevar a alcanzar lo imposible y de cómo la humildad o el orgullo de un país (o persona) no siempre se corresponde con su auténtica valía.


Este equipo no es especialmente conocido, ni practica una disciplina olímpica, pero son algunos de nuestros héroes locales.

12 enero 2018

Lo que importa es el sentimiento

Hace unos días vi una portada que me causó desazón. Las fotos de decenas de hombres con sus nombres, biografía profesional, denuncias y subsecuentes castigos.  Eran los acusados de la campaña #metoo, generada a partir del caso Weinstein, magnificada por Hollywood y elegida "Persona del año 2017" por la revista Time.

El lunes la campaña feminista alcanzó su climax con el discurso de Oprah Winfrey en los Globos de Oro. El relato de un sueño americano simple en lenguaje y contenidos y hecho para emocionar. Miles de americanos la aclaman como futura presidenta de su país.

San Jorge posando con el dragón, alias Oprah Winfrey con Harvey Weinstein.
Pero mi mente asocia estas portadas con la caza de brujas de McCarthy. Leyendo los perfiles se destapa que del amplio centenar de hombres acusados, apenas un manojo están siendo investigados por las autoridades. El resto han sido señalados, juzgados y condenados por la opinión pública por delitos inexistentes en el código penal. Porque hoy, si un desconocido, de repente, te regala flores, eso no es Impulso, es micromachismo y es un crimen, así en Instagram como en Twitter. 

Hemos llegado a un punto en que, si yo digo a un compañero de trabajo que le sienta muy bien una camisa, él sonríe y dice gracias pero, si es un hombre el que me lo dice a mi, tengo todo el derecho a sentirme intimidada y llamarle baboso patriarcal. Si una mujer se remanga la falda para conseguir favores de un hombre, es víctima de un abuso de poder. Si muestra una fortaleza excepcional plantando cara en público a la manada de hombres que han intentado humillarla, no puede ser una heroína admirable sino, de nuevo, víctima. El feminismo se está reduciendo al derecho (siempre) y obligación (a veces) de toda mujer a sentirse víctima de cualquier acción masculina.

Pero las mujeres que no se identifican con el papel de víctimas siguen existiendo. Un centenar de francesas de las artes y las letras, entre las que hay múltiples intelectuales feministas de renombre, han firmado un manifiesto que condena la violación sin que por ello menoscabe la defensa de "la libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual." El texto es radical, incluso incendiario. Peor todavía, es inteligente. Reivindica la capacidad de la mujer de usar el propio criterio, de juzgar cada situación de forma individual y de comprender que una conducta inapropiada o molesta no siempre tiene que tener intenciones malévolas. Termina con una frase que se puede extender a casi todo lo que se ve en la portada de los periódicos últimamente: "No se nos puede reducir únicamente a nuestro cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad que valoramos no está exenta de riesgos y responsabilidades".

Feminismo contra heteropatriarcado, nacionalismo contra secesionismo, fachas contra progres, "Brexiteers" contra "Remoaners"... Posiciones cada vez más enconadas, defendidas todas desde un papel a la vez de víctima ultrajada y paladín de la justicia. Con la "#almohadilla como arma, el anonimato como escudo y el linchamiento como estrategia, el objetivo no es el progreso, sino la aniquilación de la diferencia. El agravio es el nuevo traje de la opresión y nos encanta cómo le sienta.

El cineasta Dalton Trumbo testificando ante el Tribunal de Actividades Antiamericanas. Exactamente 70 años antes del movimiento #metoo.
Pues ¿Saben qué? #ConmigoNoCuenten.

08 junio 2017

Elecciones Generales en el Reino Unido

Si Tusk comparaba la política isleña con una película de Hitchcock, las elecciones me parecen como ver la carrera entre liebre y tortuga sin saber el final. Hoy, como no hay jornada de reflexión en el Reino Hundido, voy a hacer un resumen de mis notas sobre los principales partidos y sus manifiestos.

Partido Conservador
Imagen general
El Partido Conservador es Theresa May y acólitos. May es, para la mayoría de escoceses, londinenses y población internacional lo mismo que para el resto de Europa: Racista, autoritaria, volátil, falsa... Trump con tacones. Para la Inglaterra profunda es una líder fuerte, de ideas claras y una verdadera patriota, osea... Trump con tacones. Abandera la ruptura completa con la UE, que será ampliamente compensada con tratados con países de la Commonwealth, EEUU, Arabia Saudí y China. Privatización gradual de Sanidad y servicios sociales para que la clase media no pague por la pereza de las bajas y que la alta no pague por nada. Mano dura y desprecio hacia los opositores de la unidad territorial. Discurso simple, belicoso y triunfalista.

Programa electoral
Intento ser objetiva, pero no puedo. Es nauseabundo. Hasta la estructura del panfleto recuerda a un texto religioso. Patrioterismo rimbombante que da por supuesto una realidad totalmente falsa para justificar la venta del país pieza por pieza.

Partido Laborista
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De nuevo, se compone de un solo hombre. Jeremy Corbyn tiene pinta de profesor jubilado y es más rojo que las amapolas. Su cercanía, sencillez e inusual izquierdismo en un país de naturaleza conservadora y belicosa la ha valido los epítetos de utópico y payaso, incluso desde su partido. Además ha sido duramente criticado por no oponerse al Brexit y ser ambiguo en el asunto escocés. Sin embargo, la marea está cambiando. Corbyn es la salida de quienes están hartos de divisiones. Los conservadores quieren romper con Europa, los Liberal Demócratas deshacer lo andado, Corbyn sugiere una vía intermedia -el Brexit blando- que, si no convencer del todo a nadie, al menos no aliena. De la misma forma, su federalismo alivia la tensión del debate escocés.

Programa electoral
Largo, muy largo. Ha sido descrito entre una lista de deseos irrealizables y una copia del del partido nacionalista escocés. Yo lo dividiría entre sugerencias de medidas aplicadas ya en Escocia, leyes calcadas de otros países europeos y medidas que ya existen en el Reino Unido. Me ha parecido de lo mejor que he visto (y tengo práctica, leo los españoles). A pesar de la reputación "radical" del líder, la mayoría de las medidas vienen de la mejor tradición socialdemócrata europea. En general, ha sido una grata sorpresa.

Liberal Demócratas
Imagen general
El líder, Tim Farron, es un evangelista vegetariano padre de cuatro hijos, muy sonriente y con los ojos saltones de un beato pasado de avemarías. Los LibDem son el último reducto de los "remoaners", o aquellos que se resisten a aceptar la ruptura con Europa. La campaña gira en torno a conseguir un referéndum ratificatorio cuando finalicen las negociaciones con la UE, de modo que sea posible volver a ella.

Programa electoral
Como europea, quería que me gustase. Está bien escrito y estructurado, con párrafos diferenciados e inglés sencillo que permiten ver que, además de querer un referéndum al final de las negociaciones del Brexit, no tienen planes concretos sobre nada más. Es el que más se parece a los españoles en forma y -falta de- fondo.

Partido Nacionalista Escocés
Imagen general
Fuera de Escocia, unos rompepatrias encabezados por una bruja embaucadora. En Escocia, el SNP es el partido que protege de los recortes en Sanidad y servicios públicos de los conservadores de Westminster mientras respeta la identidad europeista de la mayoría. Sturgeon es la madre de ademanes tranquilos que siempre sabe qué hacer. Acusan desgaste, pero nadie les hace sombra.

Programa electoral
El más corto (la mitad que los demás) y el más embrollado. Un revuelto de planes para el futuro, acciones del pasado, historias personales de parlamentarios y... vuelta a empezar porque, además, es repetitivo.


Pero poco importa todo esto. Temo que, igual que los votantes americanos no vieron la diferencia entre Trump y Clinton, en las distancias cortas los ingleses tampoco distinguen a May de Corbyn. La suerte está echada. En unas horas, sabremos la magnitud del desastre.

14 mayo 2017

Quisiera



Quisiera con mis versos

hacer

música de medianoche,

silbo de nana;

arrullo para los hombres

en su viaje de desesperanza;

beso de amigo

y, para el adolescente, calma.


Calor

en el inconsciente sueño

de la nostalgia vacua.


Quisiera con mis versos

hacer

rompeolas de las oscuras lágrimas,

afín la soledad forzada;

sagrada búsqueda para

la redención de la palabra

y, del gélido aire, brisa cálida.


Amor

del taimado empeño

de la posesión malsana.


Quisiera con mis versos

sajar

el miedo a la mañana.

31 marzo 2017

Pero el Brexit a ti no te afecta

Ahora que Theresa May ha hecho oficial que no sólo los japoneses pueden ser kamikazes, toca descargar frustraciones.

En Glasgow
En los últimos meses, una de las frases que más me ha irritado ha sido la que da título a este artículo. La primera vez que perdí la paciencia contesté "No tanto como a ti cuando necesites un anestesista". La última fue ayer, con un persona mucho más amable a la que expliqué la situación algo mejor.

La impresión general en este país es que, si eres británico o trabajas aquí desde hace mucho, todo será "business as usual". Un poco más pobres, si acaso, pero nada más. A alguien como yo, con familia y un trabajo, la dejarán quedarse. Además, si llevo décadas en este país será porque estoy a gusto en él. Lo dicho, circulen, que aquí no hay nada que ver.

Estas afirmaciones son insultantes.

Para empezar, decir que a los europeos se nos "permitirá" quedarnos ya es de por sí ofensivo. Somos cientos de miles los que llevamos años cotizando, trabajando en trabajos que los nativos no quieren. No se nos tiene que "permitir" nada. Quienes está haciendo el favor somos nosotros.

Como tantos, me he quedado en el Reino Unido porque estaba a gusto, cierto, pero eso era gracias a una posición económica relajada, unas condiciones laborales buenas y una actitud de la sociedad abierta. Esto está en peligro.

En los próximos días espero ver un ligero remonte de la Libra, seguido por un despeñe inexorable hasta que los chinos vengan de compras. Esto afectará al punto número uno, la posición económica. Pero no sólo la mía. Demasiados médicos, enfermeros, farmacéuticos y radiógrafos que estaban aquí con contratos temporales o recién llegados se han ido o están a punto, a sabiendas de que su plan de ahorrar para luego volver no se materializará. Hace unos días descubrí que un colega con contrato fijo y salario de seis cifras no conseguido una hipoteca porque acaba de llegar de un país comunitario. Si se va, no será reemplazado, porque el saldo migratorio ya es negativo. Los médicos extranjeros superan el 50% en algunas plantillas y en los sitios en los que he trabajado los físicos de fuera somos 30-40%. Sin repuestos y sin un Amancio que nos eche un cable, sólo queda echar más horas de trabajo. Punto número dos -condiciones laborales buenas- al garete.

Guerra mediática: May firma la activación del Art.50 y Sturgeon pidiendo el referendum de independencia.
Queda la sociedad, un ente abstracto, cambiante, difícil de definir. Por un lado está el país del "Make Britain Great Again". El que ha llevado el balconing a las urnas. El de las clases medias con ínfulas de aristocracia aria y las clases bajas resentidas. La que cree en la BBC, The Times y The Sun. El de Theresa May. Por otro, el país de mil sangres que se siente europeo primero, británico después. Que no creen en la justicia del sistema de clases. La de los que leen The Guardian, NYT, El País, Le Monde... y no se tragan ninguno entero. La de quienes sienten vergüenza de un gobierno que llama "democracia" a traicionar el Acuerdo del Viernes Santo norirlandés, los compromisos del referéndum escocés y la voluntad de cuatro de cada cinco gibraltareños. La de Nicola Sturgeon.

No sé qué ocurrirá. Me siento como un preso que sabe que su vida depende del carcelero, pero paladea cada derrota que éste recibe a manos de los aliados. Si la tierra en la que vivo no gana la lucha contra el aislacionismo, si mi hija no puede crecer con los mismos derechos que yo, tendremos que hacer lo primero que aprende un expatriado a hacer: la maleta. Por otro lado, si Escocia se levanta, en lo que pueda, estaré con ellos. Aunque sea con una hipoteca al 15%. Porque mi familia, como tantos millones, no es británica, escocesa o española, es europea. Y a mucha honra.

23 marzo 2017

Sintiendo las Tieras Altas

Una tierra no son solo su economía, su sociedad o su arquitectura. Es olores, sonidos, sabores, sensaciones. En el poco tiempo que llevo en las Tierras Altas de Escocia, he aprendido algunas de sus idiosincrasias.

Si tuviese que definir Glasgow, diría que es una ciudad abierta, obrera, cosmopolita, socialdemócrata, luchadora y, según qué zonas, independentista (sé que el último adjetivo en España parece contradecir los anteriores, pero recordemos que aquí la alternativa al independentismo es el aislacionismo xenófobo de Theresa May). Las Highlands aún se me escapan. En el trabajo no hay población autóctona. En el colegio de la niña los de fuera somos raros. En mi entorno, tengo la sensación de que la gran mayoría de las mujeres viven entregadas a la maternidad y las labores domésticas, pero una amiga ama de casa me dice que, calles más abajo, una mañana de semana no hay nadie por las aceras. Tampoco sabría decir cual es la ideología dominante, aunque tengo la sensación de haber sido mejor arropada tras la resaca del Brexit que mis amigos de Glasgow.

Así pues, mi nuevo hogar es aún un cúmulo de pequeñas cosas y sensaciones abstractas.

El cambio de las estaciones es brutal. La noche más larga del año empieza a las tres y media de la tarde. Seis meses después, el ocaso es pasadas las once. La primavera es una carrera vertiginosa hacia la luz. El otoño, un descenso hacia la oscuridad. El verano son cenas de barbacoa, granjas de fresas, frambuesas, arándanos y paseos por costa o montaña hasta bien entrada la noche. El invierno los perros pasean por el parque con collares luminosos, salen los esquiadores y aparecen los "aurora catchers", o cazadores de auroras boreales, armados de compases, apps, trípodes y la última tecnología en prendas de abrigo. Cada día es distinto del anterior, cada estación, un espectacular y brusco cambio.

Para seguir este clima cambiante, no se sigue el parte meteorológico de la BBC, sino a Windy Wilson. Wilson es un tipo corriente con un trabajo y una familia normales que vive en Perthshire. No tiene ningún título relacionado con la meteorología pero, gracias a su entusiasmo en la materia y las redes sociales, se ha convertido en una celebridad y la mejor fuente de información si quieres saber qué tiempo hará mañana en las Highlands. Como dicen sus seguidores, aquí arriba, "In Windy We Trust".

Una vez Windy decide si es tiempo de guiso o ensalada, hay que llenar la despensa. Eso se hace contando con dos nombres: Harry Gows y Fishbox.

Harry Gows es una pequeña cadena de panaderías. Nada más llegar fui instruida en las cualidades "orgásmicas" de sus napolitanas de manzana y los secretos de hacer un picnic para una familia de seis personas por menos de diez libras con sus bocadillos y pasteles de carne. Para mi significa extrañas pero irresistibles tartaletas de queso sin queso y pasteles con el mejor chocolate negro de una panadería industrial. Porque esa es otra. Harry Gows es la cadena más extendida, pero para rozar el cielo se va a Cromatry Bakery - del mismo pueblo que las mejores pizzas del país-.

Fishbox es un negocio donde la pesca tradicional se mezcla con investigación puntera. El cliente entra en su web, dice con qué frecuencia quiere recibir pescado, qué día de la semana lo quiere y para cuanta gente. Luego clasifica una lista de más de treinta pescados, mariscos y algún alga según le guste mucho, poco o nada. La información se archiva en una base de datos creada por investigadores de la Universidad de Aberdeen. El día marcado, Fishbox va a la lonja y, con ayuda del sistema informático, diseña un envío según la oferta que en precio y preferencias se ajuste más al cliente. Se prepara la mercancía y, en menos de dos horas, una caja sorpresa está lista para llevarla a la puerta de casa. Si hay excedentes en la lonja, envían un correo a los clientes por si quieren pedir algo a mayores.

Para fruta, verdura y huevos están las granjas locales, que venden tanto en mercados callejeros como en sus propias puertas. Para experiencias más espirituosas hay incontables destilerías de whisky, ginebra y cerveza. Digo incontables porque cada pocos meses oigo de una nueva.
Test de agudeza visual: en esta foto se me han escapado dos seres humanos, encuéntralos.
Una vez atendidos los sentidos de vista, olfato y gusto, queda el oído. La banda sonora de las Highlands es MFR, o Moray Firth Radio. Una de las cosas que me envidiaron cuando dejé España fue la música. Había la impresión idealizada de que aquí la radio sería como la patria pero sin Bisbales, Pitbulls o Pantojas. Nada de "suavesitos", ya tú sabes. La realidad es que los "canis" o "jichos" aquí son "chavs" o "neds" y también escuchan politonos de tres minutos. Ante esto quedan dos opciones: tirarse de cabeza a Internet o poner la radio del coche en MFR. MFR se especializa en música que alegra el día. No importa de qué década, género o autor, si es fácil de escuchar, ahí está. En un día normal se pueden encadenar en el mismo viaje Johny Cash, Adele, Brian Adams, Justin Biever y Queen. Poca publicidad, alguna noticia y el resto es tiempo para relajarse canturreando estilo ducha.

En fin, disfruten del inminente fin de semana. Windy dice que hará sol.

25 febrero 2017

El desarrollo del cerebro: El mito de los tres primeros años

Si eres padre habrás notado una corriente que intenta arrastrarnos a todos en la misma dirección. Pregona la necesidad de la “estimulación precoz”. El juego de la criatura se divide en tipos escogidos y catalogados para promover distintas facetas de su desarrollo. Los niños de antes cogíamos un lápiz, los de ahora desarrollan su psicomotricidad fina. Antes un bebé se criaba, ahora se tunea.
Visto en la caja de una simple pizarra blanca

¿Cómo hemos caído en esta situación? Un factor es la manipulación de la ciencia por gente que saca ideas de contexto para crear falsas necesidades. Lo que podríamos llamar el efecto Punset. Por ejemplo, si dices que dejar a un bebé solo diez minutos lo agobia, la gente no hace mucho caso. Pero si afirmas que investigaciones en el campo de la resonancia magnética funcional han probado que abandonar a un bebé diez minutos provoca que se le disparen los niveles de cortisol –“la” hormona asociada a situaciones de estrés y angustia-, la próxima vez que vayan a mear llevan al niño con ellos… y compran tu libro.

Así, pocos padres no han sido adoctrinados en el mito de los tres primeros años. La leyenda esta basada en una realidad: nos paren con el cerebro sin terminar. Sólo la mitad de sus conexiones funcionan al nacer. El resto se establecen en los tres primeros años de vida. Dicho en el lenguaje que vende: la sinaptogenesis (el proceso por el que se establecen sinapsis, o conexiones entre neuronas) nunca volverá a ser tan intensa en un ser humano como en los tres primeros años de vida.


Por lo anterior se afirma que el primer trienio es el periodo en el que los niños aprenden de forma más fácil y eficiente, y en el que sus experiencias pueden acarrear cambios neurológicos irreversibles que marcarán su comportamiento y sus capacidades de porvida. Durante este tiempo, un ambiente estimulante ayuda a la creación de sinapsis, mientras que el abandono o los abusos impiden que se desarrollen. Todo lo que hacemos como padres cuenta. Un paso en falso y la cagaste. Para siempre.

Creación de sinapsis en los dos primeros años (Corel, 1975)
Pero, como toda leyenda, solo una parte se corresponde con la realidad. La creación de sinapsis no termina al empezar el colegio. Según la parte del sistema nervioso, continúa hasta entrada la veintena. Tampoco depende de los factores ambientales tanto como de los genéticos. Además, no se ha encontrado ninguna relación entre número de sinapsis cerebrales y actividad neuronal. Ni entre sinapsis activas e inteligencia. Ni siquiera entre inteligencia en los tres primeros años y en la edad adulta.

La aparición de conexiones entre neuronas es solo una pequeña parte de una historia más rica e interesante de lo que el mito pinta. El desarrollo del cerebro –o aprendizaje-, no es solo la creación de sinapsis. En realidad, es un proceso de creación, fortalecimiento y poda de estas conexiones. Cada parte del sistema nervioso tiene su propio ritmo de maduración, que además es diferente para cada individuo.

De hecho, esta semana se ha publicado un interesante artículo en el Lancet que estudia las vidas de 165 niños rumanos adoptados en el Reino Unido tras sobrevivir insalubridad, hambre y abandono extremos a edades entre 2 semanas y 43 meses en orfanatos durante el gobierno de Nicolae Ceaușescu. Se les evaluó los niveles de ciertos trastornos en el espectro autista, falta de atención, hiperactividad, problemas de conducta, emocionales, limitaciones intelectuales y capacidad de relacionarse y se les comparó con 52 niños británicos adoptados en su país.
Orfanato rumano, años 90

En general, los niños que pasaron menos de seis meses en estos centros estaban recuperados a los seis años. Entre los niños que sufrieron más de medio año institucionalizados, ansiedad y depresión resurgieron en la adolescencia, pero se recuperaron gradualmente de sus problemas cognitivos y llegaron a la edad adulta (22 a 25 años) con las mismas capacidades que los adoptados británicos. Más sorprendente es que uno de cada cinco niños en el grupo más castigado ya no presentaban ninguna secuela a los seis años. La resistencia de este último grupo se atribuye a factores genéticos y epigenéticos.

De cualquier manera, si el deterioro en el grupo más castigado remitió en la edad adulta, no tiene sentido decir que tras una edad la pérdida de flexibilidad del cerebro deriva en secuelas irreparables. Dicho con lenguaje molón, los resultados de esta investigación proporcionan pruebas sólidas de la neuroplasticidad a largo plazo en los seres humanos. Y hablando en plata, si crees que enzarzarse en debates como colecho/método Estivil, carrito/portabebés o teta/biberón es decisivo para el desarrollo de un niño, eres un ignorante.

10 febrero 2017

Viejo libro


Solo entre tantos

te veo en la distancia,

viejo libro,

amigo antiguo.


Deseaba tenerte,

que fueses todo mío,

tocarte y aprehenderte,

pero te disfrazas cada día

y nunca eres el mismo.


Hoy me hurtas lo

que ayer me mostrabas,

y sé que mañana serás

río de otras aguas,

fuente de otras plazas,

música para otras danzas.


Me vuelco sobre ti y

te me escapas;

te acorralo en cada página,

aprieto tu contenido y

como arena te derramas.


Y por fin me hablas...


Son tus palabras

como hojas mecidas

en su rama, que

según el sentido del viento

muestran distinta cara.

01 enero 2017

Navidad en las Highlands

Ya sé, llego tarde para hablar de esto. Pero es que la Navidad y el Año Nuevo en las Highlands son intensos.

Las tradiciones son las mismas que en el resto de Escocia. Los días festivos son 25 y 26 de Diciembre y 1 y 2 de Enero. Cena con pavo en Navidad, sobras al día siguiente y lo que pida el cuerpo en Año Nuevo. Seguimos con la incomprensible costumbre de salir a la calle en la época de peor clima del año para hacer fuegos artificiales fiesta en la calle la noche de año viejo que se prolongan hasta el día 2.


La diferencia está en detalles. Tenemos minúsculas cabalgatas de navidad el día que se encienden las luces en las calles, lo que permite ver a Papá Noel gratis. Es costumbre que bajen los renos de la reserva de Cairngorm para ayudar con el trineo. Estos renos pasarán el resto de Noviembre y Diciembre saludando a niños en diversos puntos de Escocia, pero son mucho más fáciles de ver en las Highlands.

Una o dos semanas antes de Navidad llega el Winter Wonderland. Es lo que se ve en las imágenes. Un parque bañado en luces de colores, con atracciones de feria, Papá Noel sacándose fotos con transeúntes (de nuevo gratis) y pequeñas fogatas encapsuladas para calentar a quienes se aventuren en el paseo. Seguimos teniendo centros comerciales donde se cobra por ver al barbudo tripón, pero la mayoría de las veces las ganancias son para una fundación contra la pobreza infantil en la zona.

Conforme se acerca el día, aumentan los jerséis navideños. Deben ser, cuanto más llamativos, mejor. Este año uno de los más admirados en mis círculos tenía un flamenco pegándose una torta mientras esquía. En el caso de las mujeres, la cosa se amplía a vestidos y complementos. Tras años sin saber ni dónde se compran esos jerséis, ahora soy la sosa del trabajo por no tener al menos uno. Una visita de urgencia al supermercado suplió mi falta de bisutería.

Finalmente, cuanto más se acerca el día de Navidad, más se multiplican las apuestas sobre si será un día nevado. El clima es muy cambiante y el terreno montañoso, así que es casi imposible saber qué va a pasar, incluso en Noche Buena. Este año, como en tantas otras cosas, no hubo suerte. Quizá en el 2017.

18 diciembre 2016

Lactancia y evolución

Estoy en algunos grupos de padres en Internet. No son los más visitados. Suelen tener como requisito defender tus opiniones con evidencia científica contrastada. Voy más por el ambiente que por las ideas sobre crianza que, en grupos así, no son nada uniformes, aunque sí variadas y poco dogmáticas (la principal causa de expulsión suele ser defender ideas claramente acientíficas tipo no vacunación, homeopatía o la superioridad de la lactancia materna frente a la de fórmula). De vez en cuando encuentro cosas interesantes. La última vino de la mano de un tópico controvertido pero que personalmente ya no me afecta.

Una investigación de la Universidad del Oeste de Australia utilizó medidas de peso de más de trescientos recién nacidos para ver si las madres (todas sanas o sin problemas incompatibles con la lactancia) estaban cubriendo las necesidades calóricas de sus bebés. Se descubrió que dos de cada tres mujeres no proporcionan la cantidad mínima de leche para satisfacer las necesidades de su hijo en las primeras dos semanas de vida. Una de cada tres no alcanzaron el mínimo entre las dos semanas y el mes. Es decir, más de la mitad de los recién nacidos necesitan alimentación suplementaria en su primer mes.

Cualquiera que haya estado en un país al que no llega la medicina moderna sabe que los estragos de la desnutrición infantil son visibles y normales. La Historia dice que las nodrizas son una profesión milenaria mencionada en la Biblia. Los primeros biberones son del Imperio Romano y la leche de fórmula tiene casi dos siglos. La falta de leche materna es usual y tan vieja como el ser humano pero, hasta este estudio, no pensé que pudiese ser la normal.

Siempre he asociado la evolución humana con la ley del más fuerte. Entre nosotros, la tribu más avanzada extermina a la primitiva (ver la expansión de cualquier imperio). Pero que la mayoría de las recién paridas no sea capaz de alimentar a su hijo sin ayuda me hace replantearme esa visión del mundo. Significa que, a diferencia de otros mamíferos, sin la colaboración entre mujeres, la humanidad se habría extinguido. La salud física no es un factor determinante para la supervivencia. Ha sido complementada por la compasión, el ingenio y la unidad de la manada.

12 noviembre 2016

La hoguera




.

Solitaria está la playa

y solo estoy ante el fuego.

El crujir de la seca madera

se fusiona con el susurro oceánico

que, bajo la pálida cúpula

del atardecer otoñal,

pone música al descanso.



Las flamígeras filigranas

en su fulgor van creando

morfología de pensamientos:

creencias perdidas

y voces congeladas en

el invierno de los días...


Y la brisa, como lánguida mano,

sobre el agua va esparciendo

el dorado resplandor

de remotas existencias

y realidades de apagado rumor.


Y en mí está todo.

Y todo es lejanía flotante

sobre las combadas olas

del agitado mar de mi razón,

avanzando caprichosas y solas.

...


Cálida se acerca la noche

con su grisura y su misterio,

con su fuego y su verdad,

con su renuncia al engaño,

con su desdén al mal soñar.


Y en mí está todo

cuando luz y llama están,

cuando hay leña que quemar,

cuando el aire no me falta,

cuando no me falta voluntad.

28 octubre 2016

Astillas que queman

Es de perogrullo, la vida marca. Forma, deforma, reforma. Ese cambio puede tener un efecto impredecible en quienes nos rodean. O puede que no sea un cambio en absoluto.

Cuando era pequeña, entre otras bromas, a mi padre le gustaba contar los dedos de mi mano. Nunca eran cinco. Me entretenía intentar averiguar en qué dedo me había colado el truco. Ahora, insisto a mi hija en que tengo seis dedos. Esta noche, al poner a Jueves en cama, hablábamos del tema. Según mi hija, no sé contar. Ahí me salió un ramalazo que justifiqué como la deformación profesional de quien quizá lleva demasiado tiempo entre calculadoras y experimentos.

- ¿Cómo sabes que soy yo la que cuenta mal y no tú? Es tu palabra contra la mía.
- Loz he contado, zon cinco. Ez que tu ziempre cuentaz uno doz vecez.
- ¿Me has visto hacerlo?
- No, pero yo zé contar muy bien.
- Yo también sé contar muy bien. Vas a tener que buscar una prueba por el método científico.
- ¿Cómo?
- Una forma es que encuentres a varias personas que cuenten mis dedos. De esa forma reduces la posibilidad de error en la cuenta.
- Ezo ez muy complicado, no zé a quién llamar.
- Hay otra forma. Es el motivo real por el que realmente crees que tengo cinco dedos.
- ¡Loz he contado!
- No. En el fondo, sabías la respuesta antes de saber contar. Piensa...

Apagué la luz y la dejé descansar.

Lo que hice no era un intento deliberado de educación, sino un acto reflejo. Dejé la habitación pensando en los científicos que conozco que, con ventoleras como esta, comprensiblemente empujaron a la descendencia por el camino de las letras.

Di por sentado que a la mañana siguiente todo estaría olvidado o, como mucho, que tendría que revelar la solución del acertijo. Pero, durante la conversación que nos despereza por la mañana, Jueves me espeta:
Parecidos razonables.

-He contado miz dedoz, yo creo que zon cinco. Tu creez que yo tengo cinco dedoz.¿Verdad?
-Si.
-Papi también cree que tengo cinco dedoz.¿Verdad?
-Si.
-Pon la mano en alto y no la muevas, mami.
-Vale.
-¡Pero no la muevaz!
-No, no...

Entonces, la comina, despacio, fue juntando su palma con la mía. Pulgar con pulgar, índice con índice, medio con medio...

-Tu mano ez igual que la mía. Todoz penzamoz que la mía tiene cinco dedoz. Azí que la tuya también tiene cinco dedoz.

La madre que la parió. Entonces ¿Mi ramalazo fue fruto de la deformación profesional, o fue mi genética lo que ha marcado mi destino? No importa, estoy lanzada. Mañana toca clase de óptica. A jueves le encanta mezclar pintura de varios colores, pero siempre me pregunta qué va a salir antes de mojar los pinceles, así que he encargado un juego de plásticos traslúcidos de colores, para que los junte y entienda por sí misma el mecanismo. Al menos parece que la ciencia le traumatiza menos que el día de colegio que jugó a peluqueras con tijeras de verdad.

09 octubre 2016

El río



De anchura y profundidad
inacabadas, nace el río
en su propia agua.
Nosotros, como él,
somos agua de la nada
y la parte arrastrada.

Somos nosotros el río que
va siguiendo su cauce:
todo lo acoge y todo lo atrapa;
es el mar su destino,
pero ignora a que distancia.