22 julio 2014

Juegos de la Commonwealth 2014

Glasgow está a punto de vivir "una experiencia única en la vida".

Los Juegos dela Commonwealth son como los hermanos pobres de las Olimpiadas. Se celebran cada cuatro años y tienen más o menos los mismos deportes, pero sin incluir atletas de los países que suelen ganar las medallas en estas últimas. Para hacer bulto, Gibraltar, las Malvinas y otras poblaciones de similar peso internacional tienen sus propios equipos.

La ciudad lleva años preparándose para el evento. La antorcha lleva meses en movimiento. Desde este miércoles 23 de Julio hasta el 3 de Agosto, Glasgow será un gigantesco estadio en el que cientos de atletas tendrán por fin la oportunidad de ganar una medalla o, al menos, no quedar los últimos.
Plaza del ayuntamiento (George Square) con carpa para la tienda temática y logotipo
Los periódicos se llenan de historias y anécdotas relacionadas. Algunas son amenas, como la descripción de la villa olímpica -futuras viviendas sociales- que ha sido decorada con dibujos de niños que serán devueltos a sus autores con el autógrafo del atleta que los disfrute. Otras no tanto, como las medidas para evitar que indigentes duerman en calles céntricas.

Central Station, empapelada para recibir atletas y turistas.
Si los Juegos Olímpicos de Londres ya tuvieron un regusto baratillo, con tanto voluntario y tanto reciclaje, aquí no íbamos a ser menos. Para empezar, les presento a Clyde, la mascota oficial, que recibe su nombre del río que atraviesa Glasgow.
Clyde, la mascota.

Como puede verse, es un cardo. En todos los sentidos. No puedes pasear por el centro sin que sus ojos de cafeinómano te persigan desde las tiendas de souvenires. Pero si me atrevo a meterme con él es porque escribo en español desde un relativo anonimato, ya que está algo feo criticar el diseño una niña de 12 años que recibió de premio cuatro entradas para la ceremonia inaugural.

Clyde, tan omnipresente como dopado.
Con lo que se mete hasta el Tato es con los uniformes de la delegación escocesa. Estos los diseñó un adulto y, sorprendentemente, nadie le paró los pies. Hay una campaña de recogida de firmas para cambiarlo pero, a estas alturas, la única esperanza es una maniobra de distracción sobornando a algún equipo de república bananera para que venga bailando danzas tribales en taparrabos.


Lo único que se salva es la medalla, diseñada por profesores de la Glasgow Schoolof Art, aunque basada en un logotipo algo chillón.

Logotipo Commonwealth Games 2014
En cuanto a la ceremonia de apertura, las entradas se agotaron hace meses, pero el programa se supo la semana pasada. Han tirado la casa por la ventana y han llamado a... Rod Stewart. También estarán las escocesas Susan Boyle, Amy Macdonald y Nicola Benedetti. Se pidió la participación de compatriotas como Primal Scream, Texas y Paolo Nutini, pero tenían mejores cosas que hacer.

La mayoría de las entradas para eventos deportivos están vendidas, pero si lo que se quiere es ver algo que interesa poco, la plaza del ayuntamiento es el sitio donde hacer cola para tu oportunidad de ser parte de la fiesta:
Colas ayer domingo por la tarde.
Las carreteras se preparan para cortes. El transporte público y los hospitales para el colapso. Mañana el último paseo de la antorcha irá cortando poco a poco las calles más céntricas de la ciudad. La ruta circular del maratón hará algo parecido dentro de unos días.

No me interesan los deportes, o no lo suficiente para pagar lo que se espera por los atletas que vienen. Todo esto me resulta extraño. Ver la región mas obesa de Europa tan interesada en deportes me da la sensación de ser parte de una escena borrada de Wall-e.  Así que estos días procuraré centrarme en el ambiente festivo; en el colorido de los uniformes de las setenta delegaciones que como confeti reparten color por las calles del centro por las que turistean; compartir la perplejidad por el estilismo del evento con mi sincera hija preescolar y la alegría de encontrarme con gente que no veía hace tiempo. Cuando no sea posible, me esconderé en mi casa, planearé cómo rescatar a mi familia de los cortes circulatorios y, como ahora mismo acabo de hacer, miraré por la ventana para averiguar por qué en un día de perfecto verano el cielo truena como si fuese el fin del mundo. Después de todo, sólo son diez días.

17 julio 2014

El negocio del cancer ¿El desenlace?

Hace unos meses comentaba perpleja la fusión de dos pequeñas ONGs en una colosal máquina de hacer dinero, que en teoría debía ir destinado al hospital oncológico para el que trabajo.

Desde entonces, las paredes se han seguido llenando de carteles alabando a algunos miembros de la fundación. También han tenido baile de gala en Westminster y otro para plebeyos en el restaurante indio de la esquina. La última noticia fue el "escándalo del maratón": exigieron un mínimo de diez libras de entrada y un mecenazgo de al menos ochenta para correr por la calle. La exigencia duró semanas, hasta que llegó una carta a los participantes informando que ya no había recaudación mínima y que los niños iban gratis.


Pero la curiosidad a veces me mata y cuando la directora de la guardería de Jueves preguntó si sabíamos de ONGs para las que organizar un evento de recaudación, voy de Judas y le paso uno de los folletos que empapelan mi vida laboral. Eso sí, rogando que pidiesen un proyecto concreto -lo contrario de lo que la ONG recomienda-.

Después del evento fui a la oficina de donativos. La directora de la guardería me dijo que nadie había mostrado interés en donar para algo concreto, así que por mi cuenta pregunté si podía ir al equipo de Pediatría y si podíamos saber en qué se gastaba el dinero. Para mi sorpresa, la sonrisa fue enorme. La idea de niños ayudando a niños les pareció buenísima y me dijeron que si les daba dos días, me dirían exactamente qué proyectos tenían. Cumplieron su palabra: pedían juguetes y actividades para la sala de espera, regalos para los niños que terminan la radioterapia o que la tienen durante las Navidades y juegos específicos para ayudarles a pasar el trance. El jefe del departamento de Donaciones sugirió que la guardería contactase con la gerente de planta si quería saber más. Todo sin saber qué había en el cheque.

Al tener los detalles, la directora de la guardería se emocionó tanto que aumentó el donativo. Está recabando información sobre cáncer y radioterapia para que los niños entiendan mejor lo que su ayuda significa y ya planea otro evento para Navidad. La ONG le va a enviar parte de ese material, una carta de agradecimiento y globos y lápices para los niños.

Por mi parte, pocas veces me ha reportado tanto el donar unos minutos del descanso de la comida como con las visitas a la oficina de la ONG. Siguen siendo una gran corporación que quizá derroche en publicidad, pero al menos dan transparencia si la pides.

12 julio 2014

La decisión.

Se acercaba a los 81, era afable y generoso, tenía instalado un marcapasos y le faltaba el oxígeno. Atendía a familiares y amigos, charlaba y seguía las vicisitudes de la liga de fútbol. Pero su alegría e ímpetu, que siempre tuvo, le estaban abandonando. Su carácter tomaba en ocasiones tintes de acritud infrecuentes en él. Era consciente de que su vida tomaba un camino en el que no deseaba destrozar sus zapatos.

Una tarde de domingo sufre una pequeña crisis y el lunes es trasladado al hospital. Pasa dos días bajo exhaustivo control mas su estado no mejora. El miércoles el empeoramiento es manifiesto y sus hijos son llamados a “consulta”. La situación es irreversible, las esperanzas se han perdido todas y dos son las actuaciones posibles a tomar: bien tenerlo unos días conectado a las máquinas, bien dar por concluido su ciclo y, después de una pequeña sedación, romper su nexo con lo terrenal y con los tubos que artificialmente lo mantienen vivo. Es costoso tomar una determinación y hacer coincidentes razón y corazón, realidad y sentimiento...
Médicos y familia determinan obviar la prórroga de una inexistente vida y, con todo el dolor y cariño, los seres queridos despiden a un cuerpo que ya no siente. Es el fin, dramático y angustioso, la inevitable cita que siempre queremos posponer...



Sabemos que ha concluido una vida aunque unos órganos artificialmente sigan funcionando, que la percepción de ese funcionamiento ya no existe, y, sin embargo, unas horas más nos parecen cruciales. El estado emocional, la constatación de una pérdida y un sentido de responsabilidad nos embargan. El tiempo toma una importancia “vital” y la angustia de la decisión nos ahoga.

El árbol que en su día dio protección y sombra, que fue frondoso y presumido, hoy se ha quedado sin savia. El pasar del tiempo lo hizo incapaz de seguir erguido en un bosque de tormentas. De él ya no salen hojas aunque permanezca sujeto a tierra. Es el leñador, que tanto lo amaba y cuidaba, conocedor de su sequedad, el que tendrá que decidir cuando cortarlo.

Si yo fuese el leñador, con el mismo amor que lo había cuidado, lo cortaría y calentaría mis horas de pesar con su leña; que su recuerdo y amor fuesen la paz de ese fuego. Mi corazón se sentiría agradecido y reconfortado.

05 julio 2014

Besame niño y duérmete mucho

En España se ha desatado una guerra por imponer un método universal de crianza del bebé. Sus abanderados son dos pediatras catalanes: Carlos González y Eduard Estivill. He decidido leer un libro de cada uno y ver a qué viene tanto revuelo.

Empezaré por una cita representativa del libro. Después vendrá un resumen y un análisis de contenido.

DUERMETE NIÑO por EDUARD ESTIVILL

"Por ello, vuestro hijo deberá tomar su desayuno a las ocho de la mañana, la comida a las doce del mediodía, la merienda a las cuatro de la tarde y la cena a las ocho de la noche. La elección de este horario, en el que hemos de ser bastante estrictos, tiene que ver con que el cerebro de los niños está preparado para acostarse entre las ocho y las ocho y media de la noche, ya que el sueño aparece con mayor facilidad a esa hora."

Método Estivill para adiestrar en la siesta
Eduard Estivill es el importador de las ideas del americano Richard Ferber sobre entrenamiento del sueño infantil. La base de su filosofía es rutina, constancia y disciplina. El libro describe varias formas en las que el bebé es entrenado para adaptarse a los ritmos de sueño considerados normales para su edad.

“Duérmete niño” es un libro corto, claro y bien estructurado. Desde el primer momento se aclara que está dedicado al treinta por ciento de niños con trastornos de sueño graves. El autor separa entre diferentes estadios de desarrollo y adapta sus técnicas a cada uno de ellos. El índice, las tablas y las ilustraciones facilitan las consultas rápidas, algo fundamental en una obra dirigida a insomnes.

Dedica espacio a todos los miembros de la familia y no sigue la moda de prejuzgar el uso de canguros o guarderías. Pero la filosofía de "es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no vosotros a él" es poco realista. En cualquier relación humana la adaptación es mutua. La imagen del infante también es irreal. Una de las claves del método es "decir la verdad con toda la calma del mundo", ignorando argumentos contrarios porque el hijo (o "golfillo") es "más listo que el hambre". Pero, por muy listo que sea, estamos comparando un infante dos adultos formados. La probabilidad de que la capacidad de manipulación del niño sea mayor que la de los padres es remota.

Para Estivill, los padres proponen y el niño dispone.

BÉSAME MUCHO por CARLOS GONZÁLEZ

"Se empieza sacando al niño de la habitación y se acaba sacando también al padre. Recapacite, amigo lector, y decida en qué bando le conviene más estar. Cuando le propongan poner al niño a dormir solo, pregúntese quién será el siguiente."

Carlos González fue el primer importador de la "crianza con apego", el método de cuidado del bebé del americano William Sears. La base de su filosofía es el contacto físico constante entre madre e hijo, que se considera sinónimo de amor y respeto. El bebé marca los ritmos de la vida familiar, convirtiéndose en su centro. "Bésame mucho" es un compendio de historias y reflexiones que intentan respaldar esta forma de entender la familia.

El estilo de este autor es inconsistente y agresivo.
Esquema del método de González (cosecha propia).

Cuando González describe lo que considera una crianza correcta, su interlocutor es "querida lectora". Cuando critica, es un "amigo lector". La inconsistencia estilística sigue en páginas de fácil lectura, llenas de anécdotas y ejemplos, pero desnudas de pragmatismo. Esto no sería malo (es más, podría ser muy bueno), de no ser porque él mismo dedica un capítulo entero a criticar a otros escritores por "decir generalidades vacías de contenido con las que cualquiera puede identificarse".

Creo que en una obra que habla de cómo educar desde el amor, el tono imperativo y la sorna quedan fuera de lugar. También choca que la mitad de las páginas se dediquen a atacar posturas contrarias.

Muchas ideas (no reprimirse en las caricias, evitar castigos, etc.) son buenas. Pero un ejemplo no es un argumento. González a veces recurre a comparaciones con comportamientos adultos, otras a una supuesta vida hace cien mil años, a sociedades primitivas o mamíferos. Todo con historias tan sacadas de contexto que un conocimiento muy rudimentario de Psicología, Historia, Antropología o Zoología es suficiente para sentirse absurdamente manipulado, incluso estando de acuerdo con su postura.

Este libro tiene limitaciones muy grandes. No distingue entre las diferentes etapas de crecimiento y la capacidad de comunicar y comprender en unas u otras. Para el autor, todos los lloros parecen tener el mismo tono, la misma importancia, la misma urgencia.

Para González, el niño propone, la madre dispone y el resto del mundo no importa.

Conclusión:

Menos mal que me baje ambos panfletos gratis.

29 junio 2014

Los toros

Los toros. Tema sobre el que nunca existirá consenso. Defensores y detractores: dos orillas que se ven pero nunca llegarán a tocarse. Yo, nadando en el río sin saber con exactitud a que lado acercarme...

El mes de agosto de 2009 se celebraron tres corridas en La Coruña. Saqué el boleto para la primera - los hermanos Rivera y El Cordobés componían el cartel – y, puntualmente, allí estaba ante el círculo de arena. Nunca había asistido a una corrida y la curiosidad era grande, pero realmente lo que me llevó allí fue el deseo de “definirme”: toros sí o toros no.

De niño nunca había acudido a una plaza con mi padre o mi abuelo, como le pasó a tantos aficionados actuales. Como espectáculo no me atraía especialmente, y, que el final del rito fuese la muerte de un animal, y a veces de un hombre, me retraía. No obstante, que nombres como Goya, Hemingway, Picasso, Alberti, Sánchez Dragó, Boadella, Joaquín Sabina y muchos otros estuviesen en la orilla de los admiradores me condicionaba mucho. Son abundantes las páginas escritas, los cuadros, las esculturas y la música, dedicadas a los toros. Arte y cultura a espuertas. Arrojo, valentía y drama a chorros. Esto es lo que pesa en mí. En el otro extremo está la muerte recreada de un animal noble y bravo.

Volvamos a la plaza.
El paseillo, la música, el colorido de los trajes y la expectación absorbe a la plaza . Sale el toro: derroche de fuerza y belleza, el primer encuentro con la capa y los primeros pases: perfecta coordinación, equilibrio entre vigor e inteligencia, primeros aplausos. Aparece el picador: silbidos en las gradas que irán creciendo cuando la primera sangre impregna la arena; un desahogo general se siente cuando las pullas han terminado. Con vanidad, elegancia y destreza, le son clavadas seis banderillas. El animal ha perdido fuerza pero no su orgullo, el torero toma la muleta; es el último tercio: el binomio toro-torero se hace más íntimo, el acercamiento es mayor, el público no pierde ripio, la sangre tiñe de rojo el lomo del toro, los pases se suceden y el final se acerca. El matador coge el estoque, se acerca, da unos pases por lo bajo y cuadra al toro que aún intenta seguir con la cabeza en alto. Cuando el animal, abatido por el acero, se desploma surgen los aplausos y los pitos. El torero se retira y la presidencia da el veredicto a la faena.
En la corrida que presencié había algo más: concentrado, frío, como ausente, estudiando cada movimiento en el redondel, estaba José Tomás. Fue el destino de mi mirada en repetidos momentos.

Lo aquí escrito es para el aficionado la belleza en su grado más alto; para el defensor de los animales, la tortura de un animal para divertimento de unas gentes. Para mí, la duda sigue. La muerte del toro puede verse como un acto salvaje o como una lucha valiente por la vida. Echo en falta algo más de análisis por parte de los opositores al toreo; con muchos que hablé del tema jamás vieron una corrida, no habían leído nada sobre el tema y carecían del menor conocimiento sobre la lidia y sobre el toro. Anteponen la sensibilidad ante todo lo demás y ahí se paran. Ácratas de nuevo cuño tratan de imponer su criterio por ley. Sin embargo, los defensores ostentan conocimiento, argumentan belleza, lucha, y amor por el toro. Amén de otras razones como tradición y ser “la fiesta nacional”, razones por mí desechadas: hay tradiciones que deben de ser abolidas y fiestas que pueden ser cambiadas.

¿Tendríamos que prohibir las corridas de toros? En mí, la indecisión perdura. La rémora de ser un adolescente en mayo del 68 no me abandona: “Prohibido prohibir”. ¿Recordáis?