El primer paso para tener buena ciencia es tener buenos científicos. Ninguna de nuestras instituciones figuran entre las más influyentes a nivel mundial, así que antes de nada tendremos que importar investigadores de alto calibre.
El primo de un amigo del rector de la Universidad Autónoma de Barcelona se fue de ERASMUS a Inglaterra y se ha enterado de que Stephen Hawking está harto de Cambridge. Tanta humedad irrita los circuitos. Quiere menos lluvia y cerveza y más playa y sangría.¿Dónde hay que firmar? Pues lo primero que Steve tendrá que hacer será homologar su carrera. Como es algo madurito para el plan Bolonia, tendrá que presentar su título original y las notas de cada asignatura, con una descripción del contenido y el número de horas que ha durado cada una. Deberá entregar al Ministerio documentación original o fotocopia compulsada, así como las traducciones realizadas por un traductor jurado que le cobrará un mínimo de 20 céntimos por palabra. Y que no se olvide de la fotocopia compulsada del DNI o equivalente. Tras una espera media de seis meses, ya está listo para el siguiente paso: homologar el doctorado. Para ello tendrá que enviar su tesis (original o fotocopia compulsada y traducción jurada junto con fotocopia del DNI o equivalente, de nuevo todo pagado de su bolsillo) a una comisión que la examinará para decirle si está a la altura de un doctorado español. Y a esperar.
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| Nobel internacional |
Tras examinar el perfil de Hawking, una comisión dictamina si es competente para el cargo ofrecido. En principio, cualquier comisión con dos dedos de frente le consideraría apto sin siquiera mirar el expediente. Desgraciadamente, una vez sumados los puntos, si el bueno de Stephen no se ha largado ya, lo hará al darse cuenta de que su sueldo de catedrático es inferior al de un asistente de laboratorio irlandés.
Mientras, en las mejores instituciones de India, California y Australia -donde también tienen buenas playas y aprenden a hacer sangría - se han enterado del descontento del cosmólogo y ya están dispuestos a sacar los cuchillos y las billeteras en una pelea a muerte por el cerebro internacional.
La culpa de la mediocridad de la ciencia española no es de la falta de miras del ministro Wert. Ni de los recortes de Zapatero. Ni de la apatía de Aznar. Ni siquiera del timo de las becas Ramón y Cajal inventado por el gabinete de Felipe González. Viene de una maraña de endogamia y burocracia que nadie quiere desenredar.
Finalmente, por si a alguien le queda aĺguna duda de que el problema de la investigación en España no es financiero, aquí va la lista de premios Nobel de Química, Física y Medicina de algunos países:
España:
Severo Ochoa: Medicina, 1959
Santiago Ramón y Cajal: Medicina, 1906
Argentina:
César Milstein: Medicina, 1984
Luis Federico Leloir: Química, 1970
Bernardo Houssay: Medicina, 1947
Pakistán:
Subrahmanyan Chandrasekhar: Física, 1983
Abdus Salam: Física, 1979
Har Gobind Khorana: Medicina, 1968
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| Nobel en España |
Ucrania:
Georges Charpak: Física, 1992
Roald Hoffmann: Química, 1981
Ilya Ilyich Mechnikov: Medicina, 1908
India:
Venkatraman Ramakrishnan: Química, 2009
Subrahmanyan Chandrasekhar: Física, 1983
Har Gobind Khorana: Medicina, 1968
C. V. Raman: Física, 1930
Italia:
Mario Capecchi: Medicina, 2007
Riccardo Giacconi: Física, 2002
Rita Levi-Montalcini: Medicina, 1986
Carlo Rubbia: Física, 1984
Renato Dulbecco: Medicina, 1975
Salvador Luria: Medicina, 1969
Giulio Natta: Química, 1963
Emilio G. Segrè: Física, 1959
Daniel Bovet: Medicina, 1957
Enrico Fermi: Física, 1938
Guglielmo Marconi: Física, 1909
Camillo Golgi: Medicina, 1906
Menos mal que nos quedan Nadal e Iniesta...









