16 abril 2014

Conflicto generacional




Están en la mesa de al lado donde yo saboreo un café, observo y escucho… Parecen abuelas más que madres, pero la conversación que mantienen  confirma que son lo segundo. La más corpulenta, con gesto resignado, se queja de los malos resultados académicos de su hijo que no escucha las reprimendas de su madre y a la que contesta de manera jocosa unas veces e insolente otras. Su compañera de mesa, enérgica y resolutiva, se desgañita en explicarle la conducta a seguir para corregir el proceder del joven. Yo, entre sorbo y sorbo, entre frase y frase, pienso… 

 El diálogo entre padres e hijos ha mejorado mucho, mas no siempre el número de palabras intercambiadas entre personas es proporcional al entendimiento entre ellas. En muchos casos el hijo sigue siendo un abnegado incomprendido por sus padres y éstos, ante sus vástagos, víctimas de la esquizofrenia adolescente prolongada hasta los 30 años.

El trato entre generaciones  es ahora más sincero, fluido, sencillo y cálido al estar exento de normas que antaño tanto pesaban y que lo hacían parco y rígido. También más irrespetuoso. Es muy frecuente que un progenitor  yerre doblemente al no saber exigir el respeto merecido y no saber darlo en la parte obligada.

 Los adultos han ido concediendo cotas cada vez más altas de tolerancia a sus jóvenes, llegando éstas a ser desmedidas y transformándose en caprichos en muchos casos. Por el contrario, en el otro sentido, los adolescentes tienen la persuasión de que sus padres han de ceñirse a ciertos límites sin traspasarlos: si ahí se han dejado guiar voluntariamente, ahí han de permanecer, piensan los menores.

Así reflexionaba yo y así seguirán las cosas por los siglos de los siglos. Es sabido que el conflicto generacional es un camino estrecho que exige cintura para serpentear por él.

06 abril 2014

Kam Chay River


El camino que recorro
es incierto,
los amores que me aguardan
los ignoro,
las voces que escucho
nunca claman,
las respuestas que espero
siempre tardan,
el fuego de mi alma
pura llama.

Tú, río,
¡qué bien hablas!
 
Lírico discurrir
quebrando la mañana.
Acoges las preguntas
y te callas. Eres tú
la respuesta silenciada.
 
En tus aguas todo el orbe,
rayo de luz en niebla.
Meditación tu nombre
y de apellido tierra.


A las orillas de este río camboyano, que desemboca en el golfo de Tailandia, pasé 6 días en el mes de enero. Su contemplación provocaron los versos anteriores.

31 marzo 2014

Un escocés en Londres

Nacionalismo. Entiendo que en España se admire el modelo escocés. Entiendo que si tuviese que admitir que mi presidente es Rajoy también entonaría el "paren el carro que yo me bajo", pero España no es el Reino Unido y las situaciones siguen siendo incomparables. Ya he hablado de los motivos objetivos por los que el nacionalismo escocés no se parece a los ibéricos. Hoy pongo un ejemplo más subjetivo: Lo que tiene que pasar un escocés de fin de semana en Londres.

Llegada al hotel. El recepcionista termina el papeleo y con su amplísima sonrisa pregunta "¿Vienen de algún otro sitio de Inglaterra o del extranjero?". Ni Gran Bretaña, ni Reino Unido, Inglaterra. Contestas "Escocia" mordiendo la lengua para no llamarle mentecato. La sonrisa no cambia. Claramente ni se le pasa por la cabeza lo ofensivo que es asumir que todo un país se reduce a su región.

Paseando por una zona turística, de esas donde la lengua minoritaria es el inglés, vas a comprar comida. La dependienta examina tu dinero. Lo toca, lo pone a contraluz y llama al jefe. "El cliente me ha dado un billete muy raro.¿Qué hago?". El "problema" es que la libra esterlina se imprime en el Banco de Inglaterra, pero también en el Banco de Irlanda del Norte, el Real Banco de Escocia y el Banco Clydesdale (escocés). Cada uno produce su propio diseño, pero todos generan moneda válida en todo el Reino Unido. Es más aceptable tratar a un cliente como a un potencial falsificador que dar una fotocopia con el aspecto de todos los billetes aceptados a los empleados. En casi dos décadas nunca me han rechazado un billete escocés, pero llamar al encargado y que te miren raro es normal.

Luego está la cuestión del acento. Basta una insinuación para que cuando hables con dependientes en Londres no sepas si el motivo por el que te miran más perdidos que Paquirrín en una biblioteca es que los vendedores son extranjeros o que tu acento suene escocés. Pero no solo eso. Si vas al teatro o el cine no pasa nada todo está globalizado, pero como quieras ver a un cómico, puedes estar seguro que en algún momento del espectáculo preguntará si hay escoceses en la audiencia y empezará una historia con "cuando fui al Festival de Edimburgo..." y una imitación respetuosa, pero que suena a Braveheart con resaca.

Finalmente vuelves a casa. Tras dos días en que tus vecinos te han hecho sentirte tan fuera de lugar como Rouco Varela en un anuncio de condones, miras los estantes del kiosco de la esquina y ves esto:
David Bowie, desde su casa de Nueva York, pide a Kate Moss que nos diga que "sigamos juntos".

Y aún así, los escoceses son tan tolerantes con sus primos sureños que no hay encuesta que dé mayoría a la independencia. Si es que no puedes sentirte héroe si te zafas del villano. O quizá sea como tantos matrimonios, que de tanto roce al final queda cariño.

26 marzo 2014

Príncipes del género Disney

Mucho se ha dicho del mensaje subliminal -o no tanto- que envían las princesas Disney a nuestras niñas: ideales de belleza inalcanzables, sumisión, el matrimonio como meta vital... Son una afrenta al feminismo. Pero ¿Y los príncipes? ¿Qué mensajes dan?¿Es que nadie piensa en los niños? Hagamos un repaso de las historias más conocidas y de cómo pueden moldear las impresionables mentes infantiles masculinas.


Aladino:

Aquí la moraleja es que, si eres simpático, la falta de escrúpulos que lleva escoger el robo como forma de vida y el allanamiento de morada como pasatiempo es una trivialidad que no sólo no afectará, sino que reforzará tu atractivo con las mujeres.

Blancanieves:

El destino favorece al hombre que encuentra un cadáver de tres días envenenado por su propia familia en mitad del bosque y decide morrearlo.

Bella y la bestia:
No dejar que una completa desconocida aparentemente frágil pero peligrosa se meta en tu casa es un crimen despreciable. Por suerte, te puedes redimir si empleas el secuestro como método de seducción y la lucha libre como forma de establecer con quien ha de casarse una mujer.

Cenicienta:
Olvida eHarmony, las clases de salsa o salir de discotecas. Para encontrar tu media naranja lo mejor es llamar a todas las vecinas solteras y que se paseen por tu casa para que las examines como en una feria de ganado. Además, o el tipo es un fetichista obsesivo, o tiene un serio problema de alcoholismo. Porque la melopea esa noche tuvo que ser de cine para que a la mañana siguiente la cara de la chica esté tan borrosa en su memoria que utilice la talla de pie para reconocerla.

La bella durmiente:
Besar a una adolescente narcotizada a la que acabas de conocer sin su consentimiento no importa, especialmente si tus padres y los suyos han negociado vuestro matrimonio antes de que la chica dejase los pañales.

La sirenita:

Querer casarse con una quinceañera que acabas de conocer es perfectamente normal, siempre que cante bien o la encuentres semidesnuda en la playa.

En resumen:
Todos los príncipes Disney, además de ser altos, bien parecidos, barbilampiños y combinar pantalones apretados con la raya al lado, tienen un alarmante exceso de testosterona. Así, eligen esposas en días u horas, suelen fijarse en chicas de una edad suficientemente joven como para preocupar a un patriarca gitano y resuelven los conflictos con suegras y otros enemigos por la vía violenta, culminando el asunto en homicidio en una proporción francamente alarmante.

¿Es entonces Disney un machista trasnochado, mal ejemplo para nuestra juventud? Sólo si tu criatura es demasiado torpe para no ver que Blancanieves o Cenicienta eran premiadas porque no se le caían los anillos por fregar todo el día, el mérito de que Ariél mantuviese su deseo de conocimiento contra viento y marea o que Bella lo sacrificase todo por su padre. De todas formas, aunque nuestra descendencia fuese negada, de esa productora también salieron Alicia en el país de las maravillas, Bamby, Dumbo, Pinocho, Merlín el encantador, El libro de la selva o el Rey León, entre otros.

Finalmente, no hay más que ver cómo han salido las generaciones anteriores. Las profesiones de armas o los pantalones de licra son elección minoritaria entre los chicos. Entre ellas, la única mujer conocida a la que parece haber marcado la imagen de princesa rubia subyugada al hombre de su vida es a la Infanta Doña Cristina y, siendo justos, para ella la distinción entre realidad y ficción es un poco más complicada que para el resto.

22 marzo 2014

Todo por la vida

Militar. Pocas profesiones están tan estereotipadas. A esta palabra un norteamericano asocia "Nacido el cuatro de Julio", "Apocalypse Now", o "Jar Head". Aquí en Gran Bretaña piensan en los soldados de las dos Guerras Mundiales o Afganistán. En España, en Franco, Tejero o el rey. O soldados o generales, nada en medio. Y siempre con el arma en la mano.
¿Militar? No, pediatra.

Pocos son los que a este oficio asociarán nombres como el de Leo Tolstoy, Antoine de Saint-Exupéry, Miguel de Cervantes o Ignacio de Loyola. Para nota queda el reconocimiento del mecenazgo del Real Colegio de Artilería de Segovia (España), gracias al cual el farmacéutico Louis Proust dispuso de uno de los laboratorios más avanzados de su época (en España) y desarrolló su ley de proporciones definidas (o "Ley de Proust"), pilar de la química moderna (en serio, ocurrió en España).

Quizá por lo anterior, la vida de un militar parece que vale menos. ¿Acaso no le pagan por matar?¿Acaso no lo han elegido libremente? Por eso, o cambian de trabajo, o poca gente recordará al Capitán Pena, la teniente Ortega, el teniente Ruiz, el sargento Caramanzana o el sargento Ojeda del Ejército del Aire. Su helicóptero se estrelló el miércoles entre Gran Canaria y Fuerteventura mientras practicaban ejercicios de salvamento marítimo. El sargento Ojeda está físicamente bien, pero sus compañeros siguen desaparecidos. Cinco jóvenes que, como muchos otros, trabajaron duramente para formarse en ayudar en caso de tragedia. Entraron en el Ejército para arriesgar su vida salvando la de otros. Esto, para ellos y para muchos más, es el significado de "Todo por la Patria".

Este vídeo explica el trabajo diario de los tripulantes del helicóptero siniestrado:



Lealtad, sacrificio, tesón, compañerismo. Características indispensables para hacer el trabajo que estas cinco personas eligieron. Desde aquí, mi agradecimiento a ellos y a sus familias.