Católico apostólico y romano. No se pierde una manifestación donde haya una sotana: por la familia y las buenas costumbres, contra el aborto, etc. Asiste a la eucaristía con asiduidad y adiestra a las nuevas generaciones en la fe cristiana impartiendo catequesis en la parroquia.Tiene cuatro hijos, y su esposa – con diez trienios de antigüedad – le ha pedido la separación en varias ocasiones y él la ha disuadido con el argumento del mal ejemplo ante su entorno de amigos y conocidos.
Su mujer es informada de que su marido le está siendo infiel. Confirma el hecho con sus propios ojos y estalla el escándalo. El que durante treinta años parecía un esposo ejemplar, en las proximidades de su casa, disfruta de los placeres de la carne con una profesora de religión. El concubinato es aprobado por la madre del adúltero ya que, reiteradamente, la pareja pecadora almuerza en su casa.

La separación es inevitable y el matrimonio “como Dios lo manda” se rompe. Es de suponer que ahora, en sus clases de catecismo, el piadoso señor, cambiará la frase del evangelio la verdad os hará libres por el mundano dicho de esto no es lo que parece.Otra vez se confirma que la obsesión de las iglesias y sus acólitos por los actos impuros se debe más a la represión que al cumplimiento de la doctrina.
A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.



