28 octubre 2016

Astillas que queman

Es de perogrullo, la vida marca. Forma, deforma, reforma. Ese cambio puede tener un efecto impredecible en quienes nos rodean. O puede que no sea un cambio en absoluto.

Cuando era pequeña, entre otras bromas, a mi padre le gustaba contar los dedos de mi mano. Nunca eran cinco. Me entretenía intentar averiguar en qué dedo me había colado el truco. Ahora, insisto a mi hija en que tengo seis dedos. Esta noche, al poner a Jueves en cama, hablábamos del tema. Según mi hija, no sé contar. Ahí me salió un ramalazo que justifiqué como la deformación profesional de quien quizá lleva demasiado tiempo entre calculadoras y experimentos.

- ¿Cómo sabes que soy yo la que cuenta mal y no tú? Es tu palabra contra la mía.
- Loz he contado, zon cinco. Ez que tu ziempre cuentaz uno doz vecez.
- ¿Me has visto hacerlo?
- No, pero yo zé contar muy bien.
- Yo también sé contar muy bien. Vas a tener que buscar una prueba por el método científico.
- ¿Cómo?
- Una forma es que encuentres a varias personas que cuenten mis dedos. De esa forma reduces la posibilidad de error en la cuenta.
- Ezo ez muy complicado, no zé a quién llamar.
- Hay otra forma. Es el motivo real por el que realmente crees que tengo cinco dedos.
- ¡Loz he contado!
- No. En el fondo, sabías la respuesta antes de saber contar. Piensa...

Apagué la luz y la dejé descansar.

Lo que hice no era un intento deliberado de educación, sino un acto reflejo. Dejé la habitación pensando en los científicos que conozco que, con ventoleras como esta, comprensiblemente empujaron a la descendencia por el camino de las letras.

Di por sentado que a la mañana siguiente todo estaría olvidado o, como mucho, que tendría que revelar la solución del acertijo. Pero, durante la conversación que nos despereza por la mañana, Jueves me espeta:
Parecidos razonables.

-He contado miz dedoz, yo creo que zon cinco. Tu creez que yo tengo cinco dedoz.¿Verdad?
-Si.
-Papi también cree que tengo cinco dedoz.¿Verdad?
-Si.
-Pon la mano en alto y no la muevas, mami.
-Vale.
-¡Pero no la muevaz!
-No, no...

Entonces, la comina, despacio, fue juntando su palma con la mía. Pulgar con pulgar, índice con índice, medio con medio...

-Tu mano ez igual que la mía. Todoz penzamoz que la mía tiene cinco dedoz. Azí que la tuya también tiene cinco dedoz.

La madre que la parió. Entonces ¿Mi ramalazo fue fruto de la deformación profesional, o fue mi genética lo que ha marcado mi destino? No importa, estoy lanzada. Mañana toca clase de óptica. A jueves le encanta mezclar pintura de varios colores, pero siempre me pregunta qué va a salir antes de mojar los pinceles, así que he encargado un juego de plásticos traslúcidos de colores, para que los junte y entienda por sí misma el mecanismo. Al menos parece que la ciencia le traumatiza menos que el día de colegio que jugó a peluqueras con tijeras de verdad.

09 octubre 2016

El río



De anchura y profundidad
inacabadas, nace el río
en su propia agua.
Nosotros, como él,
somos agua de la nada
y la parte arrastrada.

Somos nosotros el río que
va siguiendo su cauce:
todo lo acoge y todo lo atrapa;
es el mar su destino,
pero ignora a que distancia. 

18 septiembre 2016

Mis horas



Cada instante un pensamiento,

cada paso una razón,

cada esfuerzo una luz,

y en cada amor el corazón.


Son mis horas hijas que

nacen de mi tiempo,

haciéndose sujeto y forma

de labores realizadas y

sueños incumplidos,

para en silencio deshacerse

tal como han venido.


Son mis horas hijas que

matan mi tiempo

sin querer ellas morir,

aferradas al intento

de tener el suyo vivo

cuando ya el mío no sea

de horas construido.


Y marca la experiencia

ser su sino el olvido;

como pienso sin errar

que olvido…

será el tiempo mío.

08 septiembre 2016

¿Qué fue del Brexit?

Han pasado dos meses y medio después del referéndum sobre la salida del Reino Unido de Europa y lo único que pasa es que no pasa nada. ¿Qué está pasando? Pasen y vean.

Nada más saberse el recuento final, la primera ministra escocesa -Nicola Sturgeon- dio un discurso en el que decía (entre otras cosas) que Escocia voto mayoritariamente por quedarse. "Remain means remain". Al cabo de unos días, la nueva ministra británica -Theresa May- dio un discurso igualmente decidido y claro que terminó con un ya famoso "Brexit means Brexit". En aquel momento, la frase quedó muy bien. Hoy sabemos que fue una machada. La realidad es que nadie sabe qué demonios significa "Brexit".

El parlamento británico se ha metido en uno de los mayores embolados de su larga historia. Se estima que entre un 60% y un 85% de las leyes del Reino Unido vienen del parlamento europeo. Más de cuatro mil documentos que deben ser escritos de nuevo. Imagino que muchos tendrán que ser una copia exacta de los acordados en Bruselas pero ¿Cuales? Porque hay quien exige volver a debatir hasta el color del pasaporte. ¿Qué va a pasar con los documentos que necesitan ser alterados? Esta es la discusión que tiene empantanado el proceso. Pongamos como ejemplo los que son vistos como mayores escollos: los acuerdos de libre comercio y libre circulación de personas. La mayoría del Reino Unido quiere libre comercio, pero en cuestión migratoria pide una situación fronteriza semejante a una cuarentena. Un imposible.

Luego esta el problema escocés. Los escoceses quieren Europa. Su población autóctona envejecida necesita mano de obra europea para que las instituciones sigan funcionando. Según los términos del referéndum de independencia del 2014, un cambio significativo en el estado de la nación les da derecho a la repetición del sufragio. O hay libre circulación de personas, o cogen el andante.

Por otro lado, pocas veces en la historia moderna ha tenido un gabinete ministerial tanto poder para cambiar un país, pero este no es el gabinete que fue elegido en las últimas elecciones, con lo que cualquier intento de reforma medianamente radical sería terriblemente impopular y podría desencadenar unas elecciones anticipadas. De hecho, si el principal partido en la oposición (los laboristas) no estuviese hecho unos zorros, seguramente ya se estarían desempolvando las urnas.

Simplificando, si se cierra el grifo a la inmigración, Inglaterra (menos Londres y otras ciudades grandes) se regocija, pero Escocia y -posiblemente- Irlanda del Norte y Gibraltar pueden forzar su secesión. Un desastre sin paliativos. Si todo sigue igual, el gobierno será visto como antidemocrático y penalizado duramente en las próximas elecciones. Otro desastre. Y dejo fuera otros tratados controvertidos como el programa de armas nucleares, los acuerdos de pesca, los derechos humanos...
Carta de los congresistas escoceses a los extranjeros de la UE en Escocia.
Una posible salida sería redactar un documento con las lineas maestras del "Brexit" según lo que quiere el gobierno y ponerlo a votación popular. Es decir, la repetición encubierta del referéndum. Pero esto tiene el peligro de que, si se rechaza, hay que cambiarlo otra vez y someterlo a votación otra vez, pudiendo entrar en un bucle infinito. Algunos políticos lo han llamado el "Neverendum", que viene a ser como una versión cara del limbo actual.

Así que en esas estamos, poniendo a insensatos como Boris Johnson a cuadrar círculos. Mientras, la prensa intenta evitar el descuajeringamiento del país pregonando delirios propagandísticos sobre una futura Gran Bretaña que será aun más grande en aislamiento.

En resumen, que dejéis ya de decirme cuánto queréis un presidente en España, que aquí tuvimos uno con mayoría absoluta y la lió parada.

26 agosto 2016

El burkini en Niza

Cuando vi la noticia de la mujer forzada a quitarse el burkini en una playa de Niza no presté mucha atención. Es una de esas situaciones en las que ninguna opción es buena. Después leí dos opiniones, ambas expresadas con convicción, lucidez, vehemencia y conclusiones opuestas. Envidiosa de su claridad, seguí rosmando.

Ordenemos pensamientos... Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en la palabra "burkini" es su parecido con esto:

Lo segundo, esto otro:

No ayuda.

Leí una entrevista con su diseñadora. En ella, la palabra "modestia" es la más repetida. Según la empresaria, la prenda "simboliza el ocio y la felicidad y la diversión y la forma física y la salud ¿y ahora están exigiendo las mujeres salir de la playa y volver a sus cocinas?". Describe así la experiencia de estrenar el prototipo:

"Fue mi primera vez nadando en público y fue absolutamente maravilloso. Tengo el recuerdo tan fresco. Sentí libertad, me sentí empoderada, me sentí como si la piscina me perteneciese. Caminé hasta el final de aquella piscina con la cabeza alta."

Pero, diez años después, admite como cierta felicidad vino de sentir las miradas del resto de los bañistas y, al hablar de sí misma, dice:

"¿Me considero feminista? Si, probablemente. Me gusta estar detrás de mi hombre, pero yo soy el motor y elijo serlo. Quiero que él se lleve todo el crédito, pero yo soy la triunfadora escondida."


Es decir, no se tapa por modestia (la palabra implica un deseo de pasar desapercibida), sino por vergüenza, una vergüenza derivada de un sentimiento de inferioridad. La limitacion disfrazada de virtud.

Resumen: que para algunas mujeres árabes el traje podría representar un avance: la salida del siglo XVIII para entrar en el XIX. Pero el progreso parece tan superficial que no puedo decir si es progreso real o moda pasajera.

Breve historia del bañador femenino
Trataré entonces de entenderlo desde la perspectiva de las mujeres que lo llevan. En Europa, las árabes que conozco y se tapan lo hacen por coquetería. Cubrirse añade misterio y puede quitar muchos kilos. El burquini cumple la misma función y, además, atrae muchas más miradas que una supermodelo con el bikini más favorecedor del mercado. Sustituye un atractivo sexual que probablemente nunca existió por un aura palpable de originalidad.

Nada, que por más que le de vueltas no veo más que un trapo. Una moda arcaica como las fluorescencias de los años 80 o los calcetines de rombos.

Modelo escondiendo vello corporal, papada, michelines, celulitis y el irreprimible deseo de fecundar un óvulo.

Pero volviendo a a la noticia que abre este comentario. ¿Debieron forzar a la bañista a desnudarse? En este caso, dado lo sufrido en Niza, tomar el sol en ese atuendo me parece tan apropiado como aparecer en un funeral en bermudas. Quizá el asunto no deba enfocarse como un tema de higiene o moral tanto como de modales.