01 septiembre 2013

Angustia

De tanto haberlo oído parece axiomático aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor". El desacuerdo con esta frase lo he tenido siempre: un tiempo, por ser pasado, no tiene por qué implícitamente acuñar lo de "mejor". Cualquier tiempo pasado fue anterior y basta.
De días pretéritos y de fatuas llamas quedan estas cenizas que aquí os dejo.







Flor de mañana que al verte
disfrazada de inquietud
quisiera
modelar tu figura, y
alejándome,
seguir mi senda sin ti.


En el desasosiego de la noche
deseo eludir
tus recodos de pecado
- acechadores malditos –
y romper
en el frío amanecer de hogar
el sutil sudario,
que amargo, atraviesa
lastimosamente los poros
de un vivir
joven y ya marchito.


La pesadez de tu manto
que ceñido
a mí se aferra
es nube, es misterio,
es miedo, es espera;
eres tú: angustia,
amiga casamentera.

2 comentarios:

  1. Pienso lo mismo sobre el pasado. No es mejor, lo recordamos mejor de lo que era, en general, claro.
    El poema me ha gustado, Demian. Tiene un no sé que de misterio, pues esa persona a la que te refieres queda envuelta en aire, flotando. No hablas de materia, saltas al alma.
    Y me queda un pedazo de ese sudario de angustia. Un retrato de algo que se desvaneció y ahora vuelve, ¡genial!

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  2. La angustia es un caldo amargo de cultivo del que se alimenta la creatividad. Quizá la angustia nos arroja a un estrecho pozo en donde las escasas luces que penetran resaltan nuestras percepciones de nosotros y de los demás. O, acaso, encerrados en sus muros, sentimos la necesidad de gritar. El grito de nuestra pasión por vivir que choca con o trata de liberarse de las garras de su majestad la desesperanza.

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