01 abril 2011

Regreso a Pollok Park

En los últimos días se ha empezado a oler la primavera en Glasgow.

El fin de semana volví a dar un paseo por Pollok Park, un parque rural con bosques, jardines señoriales, una caseta de helados y obras de Rodin, Cezanne o Degas a menos de cinco kilómetros del centro de la ciudad. Pero eso queda para otra ocasión. Hoy toca aprovechar las últimas horas del día para visitar a algún conocido...

El verano pasado vi a esta monada de ternerito:


Al ser plateado era una rareza. También llamaba la atención por tener tanta curiosidad en las personas como nosotras en él. Esta semana volví a buscarlo, a sabiendas de que aquí el ganado no se cría por el turismo y preparada para aceptar que el pequeño podría haber acabado hecho hamburguesa.


Ahí está: el culo regordete y rubio de la derecha es el suyo. Quién lo ha visto y quién lo ve. Aunque no ha cambiado tanto: le siguen gustando la gente y se deja acariciar. Al preguntarle qué tal estaba, asintió con la cabeza y, tras unos minutos de compañía, se fue trotando cómicamente hacia sus compañeros.

Volviendo al paseo, en Escocia la llegada de la primavera la marca una flor: el narciso. Cuanto más crudo el invierno, con más fuerza brota.


Parece increíble que en algún momento de mi vida pensase que esta flor no crecía silvestre. Pero sigo caminando...


Las flores ya asoman en la casa señorial. Cuando se acerque el calor, sus jardines se llenarán de jóvenes jugando al fútbol y entre los muros decenas de ancianos disfrutarán del té con scones y mermelada casera preparado en sus cocinas. De momento, continúa en calma.


Hoy, silencio y piedra me hacen recordar historias victorianas de niños corriendo por jardines secretos y solitarios.


El molino. Una estampa aún ligeramente invernal.


Difícil creer que estamos a una caminata del centro de una de las ciudades más pobladas del Reino Unido.

Se acerca la noche, hora de volver. Pero antes habrá que conocer a la nueva estrella del parque:


Aunque ahora el ganado de las Highlands sea mayoritariamente de color castaño, la raza original era negra. Durante generaciones, la moda y los cruces la fueron cambiando. Hoy vuelve el interés en rescatar el aspecto original y para ello el parque se ha hecho con un toro negro. Se espera que este año ayude a criar terneritos mulatos con los que resucitar al legítimo rey de los pastos escoceses.

6 comentarios:

  1. Que increíble, que bonito, algunas cosas me recuerdan al pueblo de mi madre...pero que esté al lado de una gran ciudad me parece fantástico, aunque casi ni me lo creo.

    Me parece que en España tendríamos que cuidar más esas cosas...es muy grato perderse, aun dos horitas, por parajes así, o parecidos. Y si encima tiene un museo, ya voy pidiendo pasaporte :DDD

    Un abrazo, fantásticas fotos :)

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  2. De los anglosajones, además de los escritores, el te y su facilidad por la repostería, me encanta este sentido, respeto y sensibilidad por el campo. Sí que parece mentira que esté a 5 km del centro ciudad.
    ¿Qué son esas bestias monstruosas y lanudas? ¿De qué pesadilla han salido?
    Preciosa esa fotografía del camino flanqueado por árboles qu aún piensan en el invierno y esas chispas amarillas y brillantes. ¿Silvestres? Increíble.
    Saludos.

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  3. ¿Rodin, Cezanne, Degas...? ¿Dónde? que voy detrás de ellos... Scones con mermelada de fresa y mucha "cream" ...where? que también me acerco. Los paisaje que nos muestras son inigualables. Estoy con Igor, se procura y muy bien toda la naturaleza que circunda a estos países. Pena que no se tenga el mismo pensamiento en el nuestro. Las flores se estiran impulsadas por el sol y a nosotros se nos llena el alma aante tan precioso brindis de la naturaleza. Lo del ternero me enterneción. Curioso y para mi una rareza, aunque de grande cambió su pelambre. Todo cambia... Me encantan ver esos edificios en los que parece que ni el paso del tiempo los abate. ¡Son fuertes, inamovibles...! Con una belleza permanente que no sé si algún día cambiará. Todo un reportaje en fotos y en elocuencia. Gracias y un saludo.

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  4. Explorador: el nombre completo es "parque rural Pollok", así que el que te recuerde a un pueblo es apropiado. De hecho también tiene establos con caballos, invernaderos, cosechas y más animales. Sospecho que aquí hay más interés en cosas así porque la agricultura y la ganadería son profesiones en vías de extinción.

    En España tampoco vamos tan mal: el Retiro en Madrid está bien. Ahora en La Coruña tiene el de Santa Margarita, que aunque es pequeño, hace un buen papel.

    Igor: un amigo llevó al hijo de dos años a ver el ganado y no hubo forma de convencer al crío de que eran vacas y no leones.

    Creo que quizá valoramos lo que no tenemos: en España vemos grandes ciudades con rascacielos y pensamos "eso es progreso", aquí ven un pedazo de hierba y piensan "eso es vida".

    tanci: Gracias. Me temo que los scones ahí los ponen con mantequilla en vez de nata.

    En nuestro país tampoco vamos tan mal, en Tenerife se han pasado un poco con los campos de golf en el Sur, pero tenéis el parque natural del Teide que es para sentirse muy orgullosos.

    A mí de esos edificios me gusta la escultura, por alguna razón parece que refuerza la impresión de soledad.

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  5. Estimada Miércoles:
    Ante todo, buenos días. Tus reportajes -que los leo todos-, me producen dos reacciones bien distintas. UNA, que no hay nada que añadir a lo bien que están. DOS, que casi al que suscribe se le borran las intenciones de algún día viajar a Escocia -ya casi está todo visto-.

    Pero..., con relación a este, y la fotografía actual del que dices ternerito del año pasado, "dudo" que hubiese evolucionado tanto, en su tamaño, estructura y osamenta, tambien en el pelaje. Al menos por aquí, creo que no evolucionan de esa forma. Más bien parece su padre o tío...

    Siempre atte.

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  6. Hola José:
    Creeme, no he mostrado ni el 5% de lo que hay en Escocia :-)

    Con lo del ternero a mi también me entró la duda. El asunto es que no es de raza blanca, sino alvino, y esos son muy raros. El año pasado solo había un ternero blanco. Ahora hay dos reses blancas adultas, pero la otra es más grande y retraída. Este de la foto se ve grande, pero se comporta como un ternero.

    Podría haber sido comprado a otra granja, pero a este ganado no le gusta la gente, solo a los que crecen en parques como este donde se acostumbran a nosotros.

    Además tiene el pelaje de invierno, que es muy pesado. Quizá eso sea lo que lo hace parecer tan grande, porque en verano todos se ven más pequeños.

    Un beso :-)

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